Saber estudiar

Antón A. Toursinov

books1En las últimas décadas la historia ha acelerado el paso del desarrollo de tal manera que las cosas se vuelven obsoletas en un abrir y cerrar de ojos. La era de la tecnología, en la que estamos viviendo, permite gozar de los aspectos de la vida que antes eran difíciles de conseguir o eran accesibles solo para un círculo selecto de la población. Uno de estos aspectos es la educación superior que, basada en estas nuevas tecnologías, ya no es un dinosaurio rígido de antes, ahora podemos acceder a ella desde cualquier lugar y a cualquier hora. En la actualidad la educación universitaria se ha convertido en una verdadera inversión a largo plazo que vale la pena considerar para mejorar la calidad no solo de la vida personal y profesional, sino del desarrollo del país y del mundo.

Al comenzar los estudios, nos suelen surgir las preguntas: ¿Quién será responsable del éxito o fracaso de nuestra calidad educativa? ¿Cuáles son los beneficios de las clases individuales, a mi ritmo y mi manera, y por qué se nos recomienda asistir a las clases presenciales? Y las preguntas más importantes: ¿qué tan segura es la inversión del tiempo y del dinero en la educación universitaria en la época de la tecnología y cómo combinar el tiempo de trabajo con el de estudios?

Comencemos con la respuesta a la última pregunta. Al entrar en la universidad, es normal y lógico que se nos surja esta duda, tomando en cuenta que la mayoría de los estudiantes de ahora deben combinar su tiempo y saber dividirlo entre el trabajo, la familia, los estudios y, por qué no, la vida social. Es importante en este sentido la correcta planificación del horario basada en nuestras posibilidades reales. Desde el principio, antes de tomar la decisión de estudiar una nueva carrera sin dejar de trabajar, tenemos que contar con las posibilidades reales y considerar que el estudio debe ser constante, diario, planificado y en este proceso no puede haber excusas de ningún tipo.

A menudo se oye a los estudiantes disculparse con el pretexto de “tener que trabajar”, “problemas familiares”, etc., sin embargo, la correcta planificación y la toma de conciencia de que el avance de nuestra educación es nuestra responsabilidad, permiten evitar estos problemas. Además, en uno de los primeros lugares de las prioridades debe considerarse también la inversión económica. Si bien es cierto que se puede tener acceso a las bibliotecas online, a las consultas con el profesor y los compañeros de estudios vía email o chats, a la información digital de cualquier tipo (ya es inversión porque para todo esto hay que pagar la conexión a internet y tener computadoras más potentes), no es posible obviar la compra de mucha literatura tradicional (impresa), los materiales de laboratorio, etc. Todo esto es una inversión, a menudo a largo plazo, pero que vale la pena, y los gastos correctamente calculados, a los que debemos recurrir, ayudan a evitar los contratiempos.

En el transcurso de la carrera universitaria surgen algunos obstáculos. Como dice un refrán, si no tuviéramos problemas, la vida sería aburrida. Por muchas causas el proceso de aprendizaje se ve dificultado y los seres humanos solemos buscar a los culpables de nuestros fracasos, mientras que nos atribuimos a nosotros mismos los éxitos. Pero en la educación universitaria no es así la cosa.

A diferencia de un colegio o una escuela, donde el maestro y los padres son realmente educadores responsables de que el niño haya aprendido algo nuevo, en la universidad el papel del profesor es diferente. Es un guía, un orientador, un tutor quien nos dirige y nos enseña el camino, y nuestra obligación como estudiantes universitarios (gente con conciencia y con cierta experiencia en la vida) es seleccionar y elegir lo que realmente queremos aprender. Es por eso que no hay malas universidades, sino hay malos alumnos quienes creen que solo se aprende tratando con los profesores. Es la razón por la que las clases no pueden ser suficientes para un estudiante emprendedor quien buscará en ellas las referencias a lo que realmente necesita para saber a través de las discusiones y los diálogos.

Algunas veces se puede escuchar o leer las falacias basadas en la idea de que todo se aprende en la práctica y por eso el título universitario es nada más que un papel. Parece que solo a la gente fracasada o perezosa se le ocurren semejantes ideas. El profesionalismo y la preparación de un especialista con el título universitario se basan en la capacidad de argumentación e investigación.  Precisamente las discusiones en las clases son una fuente de la verdad y de la sabiduría. A pesar de los avances de la tecnología que nos permiten estudiar a nuestro ritmo desde cualquier lugar, sea nuestra casa o el trabajo, las clases presenciales en las universidades nunca se descartarán por ser el único camino lógico de aprender a argumentar y a investigar a través de las discusiones y los diálogos. Por esta razón es útil asistir a todas las clases presenciales que se nos propongan, evitar buscar las excusas de faltar a ellas y así aprovecharlas al máximo. Son un ejercicio insuperable del desarrollo de la aptitud de liderazgo y competencia a través de la presentación de ideas y del progreso del talento de superación y actualización de nuestros conocimientos en el futuro.

Estudiar en la universidad nunca ha sido fácil, es un trabajo extra. Tampoco es un derecho sino un privilegio intelectual, al que tienen acceso solamente las personas con criterios establecidos y metas fijas, capaces de ir abriendo el camino para poder cambiar sus propias vidas y a través de ellas la vida de sus familias, sus comunidades y el país en general. Como bien dijo Albert Einstein, nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. Tomemos este aforismo como nuestra meta y así la aventura del saber nunca será un camino lleno de piedras.

 

Publicado en revista Futuro, edición 186, año XVI, 2012, Guatemala

Creatividad e inteligencia

Antón A. Toursinov

La creatividad es propia para todas las personas, pero tal parece que la mayoría ni siquiera sospecha de sus capacidades y nunca piensa en ellas. Sin embargo, una persona inteligente es capaz de despertar estas aptitudes para poder utilizarlas en su vida tanto personal, como académica y profesional. Esto no significa que cada uno de repente pueda ser músico o poeta pero sí puede aprender a encontrar las maneras creativas y no tradicionales de resolver distintos tipos de problemas que se planteen. Este proceso intelectual creativo se llama razonamiento divergente.

El desarrollo de la creatividad depende directamente de la personalidad y de la preparación: cuanto más sabe la persona, le es más fácil analizar el problema desde varias perspectivas. La persona creativa se encuentra en un constante proceso de aprendizaje e intenta conocer no sólo lo que se refiere a su ámbito de actividades sino trata de ampliar sus intereses. Así, una persona creativa es alguien que piensa y razona de manera original y es capaz de tomar decisiones originales.

Para definir el proceso del pensamiento divergente, el sicólogo estadounidense Joy Paul Guilford define seis aptitudes que acompañan la creatividad: fluidez (capacidad para dar muchas respuestas ante un problema, elaborar más soluciones, más alternativas); flexibilidad (capacidad de cambiar de perspectiva, adaptarse a nuevas reglas, ver distintos ángulos de un problema); originalidad (se refiere a la novedad desde un punto de vista estadístico); redefinición (capacidad para encontrar funciones y aplicaciones diferentes de las habituales, agilizar la mente, liberarnos de prejuicios); penetración (capacidad de profundizar más de ir más allá, y ver en el problema lo que otros no ven) y; por último, elaboración (capacidad de adornar, incluir detalles).

Otro sicólogo estadounidense, Ellis Paul Torrance, considera que la creatividad incluye una alta sensibilidad ante los problemas, ante la falta de conocimientos o ante los conocimientos contradictorios; ante las acciones que se deben tomar para determinar los problemas, encontrar las soluciones a base de las hipótesis. La interpretación y la valoración de la creatividad requieren distintos tipos de los exámenes del razonamiento divergente, los cuestionarios sobre la personalidad y el análisis de la propia actividad creativa.

Uno de los especialistas en el razonamiento divergente, el consultor británico Andy Green, pone en práctica distintas técnicas del desarrollo de la creatividad y subraya que estos ejercicios deben corresponder a, por los menos, uno de los siguientes criterios: ayudar a detener temporalmente el análisis crítico; estimular la generación de ideas múltiples; permitir enfocarse en los detalles de la situación o en los problemas; ayudar a combinar los elementos heterogéneos; estructurar la información, elaboración de la idea y la valoración de la situación; apoyar la dirección creativa de los pensamientos; evitar la preocupación; asegurar el tiempo adicional para la creatividad.

A continuación se presentan, de manera resumida, algunas de las técnicas del desarrollo de la creatividad, propuestas por Green. Sigue leyendo

Freedom and Responsibility: What Schools are Teaching Our Kids… and What They’re Not

María Inés Flores

For those of us who sit down to do social studies homework with our children, it’s often hard to refrain from tearing up the textbook. Thank goodness we feel compelled to set an example of maturity and self-control for the little ones, otherwise the pages could end up torn and we would have a difficult time explaining to them that the book they’re reading is full of misconceptions.

Why do we feel this way? This bitter reaction is caused by the fact that most social studies books – and teaching the classroom instructors do- promote ideas of dependence and servitude, which are, unfortunately, extremely easy to engrain in the minds of our innocent, young children. Most textbooks do not champion critical thinking and freedom, therefore, they are ineffective at teaching responsibility. And by allowing this to continue, we are shaping more inert, less disciplined, and less entrepreneurial future generations.

The Social Studies and History textbooks used in most schools, whether public or private, tell a strange version of history. This “strange” version illustrates the country’s founders as leaders with amazing intelligence, profound goodness, and boundless courage… basically, genius-saints that did no wrong and made no mistakes. This picture also implies that leaders such as the Founding Fathers were grand planners: they not only drafted wonderful documents like the Declaration of Independence, but also designed and planned just about everything that we consider important in our society: towns and homes, transportation systems, markets and stores, and of course, the formal schooling or educational system. If we read a commonly-used Social Studies book for eight-year-olds, we will most likely (and unfortunately) arrive at two conclusions: One, there is no spontaneous order –everything and anything that’s good is the result of one or several people planning it, based on their intelligence and knowledge- and two, a good citizen does not question laws or regulations and instead, he happily abides by them, including paying all taxes that are imposed by any government agency, since these taxes are supposedly always used to improve our lives.

Other Countries Share this Dilemma

This unfortunate situation of teaching servitude instead of freedom is also common in countries other than the United States. Take, for example, the social studies workbook that second graders use at a prestigious private school – Colegio Interamericano- in Guatemala City. The book, titled Sociedad y Yo (Society and Me) is published by Editorial Piedrasanta. The authors and editors pride themselves in teaching Guatemalan history and culture, as well as the values and behavior of good citizens. The book is 187 pages

long and its content is organized into five modules, which are My Family, My School Life, My Community, My State, and Citizenship and Culture of Peace. In all fairness, it does include many activities that motivate discussion and participation, as well as many important lessons. However, comments such as We should pay taxes, Our taxes are used for building roads, and The Municipality builds and maintains roads appear six times, sometimes even as questions in the short test at the end of a chapter. The book leaves no room for skepticism or analysis about whether the taxes we pay are indeed making people’s lives better. It is good to pay taxes is portrayed as a universal and permanent truth, regardless of the fact that the children in Guatemala witness the very opposite: decadent or non-existent roads, insecurity and an extremely high crime rate, lack of medical and hospital care for poor people, to name but a few. What this social studies book teaches and what the children see and experience every day are not the same – they are in fact, quite the opposite. Yet most schools continue to deliver the message that it is good to pay taxes, don’t doubt it, and answer this on the test, if you want to get a good grade.

This unfortunate situation of teaching servitude instead of freedom is also common in countries other than the United States. Take, for example, the social studies workbook that second graders use at a prestigious private school – Colegio Interamericano- in Guatemala City. The book, titled Sociedad y Yo (Society and Me) is published by Editorial Piedrasanta. The authors and editors pride themselves in teaching Guatemalan history and culture, as well as the values and behavior of good citizens. The book is 187 pages long and its content is organized into five modules, which are My Family, My School Life, My Community, My State, and Citizenship and Culture of Peace. In all fairness, it does include many activities that motivate discussion and participation, as well as many important lessons. However, comments such as We should pay taxes, Our taxes are used for building roads, and The Municipality builds and maintains roads appear six times, sometimes even as questions in the short test at the end of a chapter. The book leaves no room for skepticism or analysis about whether the taxes we pay are indeed making people’s lives better. It is good to pay taxes is portrayed as a universal and permanent truth, regardless of the fact that the children in Guatemala witness the very opposite: decadent or non-existent roads, insecurity and an extremely high crime rate, lack of medical and hospital care for poor people, to name but a few. What this social studies book teaches and what the children see and experience every day are not the same – they are in fact, quite the opposite. Yet most schools continue to deliver the message that it is good to pay taxes, don’t doubt it, and answer this on the test, if you want to get a good grade.

It’s Up to Parents to Teach Freedom and Responsibility

Let’s face it: our children are susceptible to any and all of the messages they receive, particularly if the source is an authority (such as a schoolteacher) backed by a formal tool (such as a print textbook). This means that a huge responsibility rests on the shoulders of parents and caregivers: not only ensuring that our children are learning the right lessons in life, but also the right lessons in school-taught subjects such as Social Studies and Economics. So how do we go about doing this?

First, by understanding just how deeply liberal thinking is embedded in our children’s classroom and being able to juxtapose, in clear and simple language, what they learned there -or elsewhere- with what we want them to learn. For example, in the previous example of paying taxes so that we can have good roads, we could ask seven-year-old Johnny a couple of questions as we drive on a poorly-maintained street: Do you think that these streets are in good shape? Did you know that the municipal government receives money from 100,000 people in order to fix roads and build new ones? This can help illustrate that it is not a universal truth that the taxes we pay for road building and maintenance are used effectively. Another example could be a conversation on highway tolls, and include questions such as should everyone pay for taxes to maintain roads that only some people use? This will help them generate ideas about individual freedom and justice in a community. Little by little, we can discuss concepts such as progressive and regressive taxation, property rights, free-riders, and many other concepts that, if explained well, are surprisingly easy for young children to understand.

Second, by motivating children to observe and listen, and use their own critical thinking to analyze new situations. I was recently bombarded with questions from my children when we drove through a neighborhood filled with small houses made of foil and cardboard and I pointed out that the people living there were land-grabbers. They had a million questions, some of which were very challenging! It is exciting to see interest spark in children when we treat them with respect and involve them in the discussion of social and economic issues. Once we see more critical thinking and thoughtful decision-making in a child, we can happily say that the seeds of freedom and responsibility have been planted.

Third, by helping children learn to discern what to voice under certain situations or circumstances. For example, when taking a written test, Johnny should probably respond True to the question of whether we should pay taxes. Why? In the first place, because it is the legal thing to do. In the second place, Johnny probably wants to get a good score on the test and knows that this is the answer the teacher is looking for. Furthermore, if we have discussed with Johnny that one of the objectives of taxes is to offer goods and services to a community that are better provided by the government than by people or companies, then he knows that in many ways, it is good to pay taxes. However, Johnny also understands that some forms of taxes are more equitable or effective than others and that in many situations, there are better alternatives to solving social problems. If he develops judgement in applying all of this knowledge, he will know when to answer what on a test, when to contradict a statement, when to remain quiet, etc. He will not only be a free and responsible young person, but also a smart, little diplomat!

That is exactly what we want, isn’t it? We want to guide children so that they will question things, consider different points of view, learn that they are individuals with their very own mind, and most of all, understand that every decision they make, has consequences. If many schools are not teaching these principles well, let us get involved and try to change that, but, at the same time, let’s take on the very important challenge of teaching young children freedom and responsibility!

June 28, 2012

Christopher Phillips, Café Constitución

Jorge Luis Contreras

En el edificio de la Escuela de Negocios, salón EN-601, el sábado 10 de marzo el carismático Christopher Phillips compartió con estudiantes del Departamento de Educación de la UFM su último proyecto: Café Constitución. La interactiva charla se inició con una retrospectiva a propósito de los años que el prolijo escritor ha dedicado a la difusión del método socrático en textos como Café Sócrates y otros. Contó sus inicios, habló de la observación profunda que ha hecho de la realidad estadounidense que puede extrapolarse al contexto guatemalteco, además de reseñar las inquietudes que lo han movido a “ser parte de la solución”.

Christopher inició las reuniones denominadas Socrates Café, con la intención de que personas con diferente formación académica y cultural tuvieran la oportunidad de expresarse y relatar sus experiencias de acuerdo a los principios del diálogo socrático; aprendemos más cuando nos cuestionamos y cuestionamos a otros acerca de un tema específico.

El evento fue enriquecedor ya que durante la segunda parte del mismo, los asistentes participaron en una práctica vivencial del método que el humanista greco-estadounidense ha estudiado y difundido desde 1996.  Los alumnos del Departamento de Educación estuvieron, entonces, en un Café Constitución.

Historia de un Letrero, relación con la clase

Daniela De Luca *

La relación que encuentro entre este cortometraje y la clase es: el poder que tienen las palabras; es decir, el poder de la escritura.

Escribir no es cualquier cosa; como el nombre de esta clase lo dice, escribir es un arte. Dichoso aquel que la domine porque llegará lejos.

Se puede dar el mismo mensaje con diferente elección de palabras, pero las que se escojan tienen que ser aquellas que llamen más la atención del lector. Un simple “tenga compasión, soy ciego” da el mismísimo mensaje que “hoy es un bello día y no puedo verlo”, pero el segundo es más profundo, más melancólico, más poético… llama mucho más la atención, y como muestra el video, proporciona mejores resultados.

Saber escribir no es saber utilizar un lápiz o un teclado, es saber escoger las palabras adecuadas y escribirlas correctamente. Es por eso que insisto en que la escritura es un arte. Comunicar un mensaje lo hace cualquiera; escribir algo de manera que llame la atención, que venda o que llegue al corazón de las personas, solo puede hacerlo un artista. Y no digo que nadie más que el artista pueda escribir, me refiero a que el que sabe escribir es un artista.

Entonces… ¿Es artista el publicista? Por supuesto que sí, tal y como lo es el periodista, el columnista, el cantautor, o el autor de un libro. Todas estas personas escriben con la única intención de llamar la atención del lector, a modo de que este escoja leer sus escritos. Si el título no es llamativo, no tendrá público; si con él se llega al corazón de la personas o se despierta su curiosidad, se tendrán muchísimos lectores (o clientes, en el caso de la publicidad y la música).

Un ejemplo perfecto de lo que es poseer el don de la escritura es nuestro paisano Ricardo Arjona. ¿Por qué? Porque son sus palabras las que nos enamoran tanto de sus canciones. Es su capacidad de transmitir mensajes de la manera más bella lo que ha originado su éxito.

Por eso es tan necesario aprender a escribir efectivamente. Hay que aprender no solo la ortografía o la gramática (que son súper importantes para que el texto sea comprensible), sino también a dirigirse al público porque es así como se llega a sacar el mayor provecho del escrito: despertando la curiosidad del lector, persuadiéndolo o tocando su corazón.

* Daniela De Luca es alumna de la Licenciatura en Educación y Emprendimiento, curso:  El arte de la escritura efectiva, primer semestre.