Sobre la ciencia lingüística

Antón A. Toursinov

conversacionesGuatemala es un país diminuto por su territorio pero enorme por su herencia lingüística y cultural, donde conviven 25 etnias de 4 orígenes diferentes: los mayas actuales que hablan las lenguas unidas por su supuesto origen común en la familia maya-quiché; los ladinos cuya lengua materna es el español que pertenece al grupo de lenguas romances – originados del idioma latín hablado en el Imperio Romano que se extendía desde el Norte de Europa hasta el Norte de África -, que a su vez pertenece a la familia indoeuropea que une, bajo el también supuesto origen común, la mayoría de las lenguas europeas y algunas asiáticas; el garífuna de origen afro-caribeño (producto de una mezcla de algunas lenguas africanas con el inglés); y el xinca, cuyo origen hasta ahora es desconocido para los lingüistas. Aclararemos que en dos casos, el de las lenguas maya-quichés y el de las indoeuropeas, se utiliza el concepto del “supuesto” origen común porque hasta ahora no se ha comprobado científicamente la existencia de sus “lenguas-madres”: del protomaya en el primer caso y del protoindoeuropeo en el segundo.

Así pues, debido a esta variedad cultural tan rica en Guatemala surge el interés de la gente, más que nada de los jóvenes, por la Lingüística. No obstante, existen muchas preguntas, muchas ideas erróneas, muchas equivocaciones, que a veces llevan a crear la imagen negativa o totalmente opuesta a los principios de nuestra ciencia. Trataremos de presentar la lingüística actual, explicar sus objetivos, sus preceptos más importantes y, quizá, dar algunas explicaciones a los que se interesen y quieran dedicar su vida personal y profesional al estudio sistemático para el bien de la comunidad lingüística.

Origen y objetivos de la Lingüística

El interés del hombre por el estudio sistematizado del lenguaje y de la comunicación humana nació junto con la humanidad: los pueblos vecinos que hablaban lenguas diferentes se preocupaban por el problema de la comunicación: así nacen las primeras gramáticas y diccionarios en el Egipto y la Arabia antiguos. Sin embargo, hasta los principios del siglo XX la lingüística formaba parte de la antropología (estudio del origen de los pueblos) y de la psicología (ciencia que estudia la mentalidad y las relaciones entre los seres humanos). Pero en 1915 sale a luz un libro que hace la revolución en el estudio del lenguaje y de las lenguas y que da origen a la Lingüística como ciencia independiente: “Curso de lingüística general” del profesor universitario suizo Ferdinad de Saussure, a quien consideramos el fundador de nuestra ciencia y su estudio presentado en el libro mencionado es de lectura obligatoria para cualquier aspirante a ser estudioso del lenguaje y de las lenguas.

Ferdinad de Saussure (1857-1913) – lingüista suizo, se dedicó al estudio del protoindoeropeo (una supuesta protolengua que, como ya hemos visto, diera origen a las lenguas indoeuropeas) y al sánscrito (una lengua ya muerta que se había hablado en la India). Durante los últimos años de su vida impartió las conferencias de Lingüística Superior en la Universidad de Ginebra (Suiza) donde ofreció su revolucionario curso en el posgrado en Psicología. Entre sus alumnos se destacaron Charles Bally y Albert Sechehaye quienes publicaron, después de la muerte de Saussure, los apuntes de sus conferencias bajo el título de “Curso de lingüística general”. Desde entonces la lingüística y todas las ciencias que utilizan el lenguaje como su objetivo de estudio o como su herramienta (teoría literaria, filosofía, sociología entre otras) manejan el término estructuralismo. Es necesario aclarar el significado del estructuralismo ya que para la lingüística hasta hoy día es la base del estudio científico.

Todos los seres humanos, a diferencia de los animales, utilizamos como medio de comunicación el lenguaje verbal, un concepto universal al referirse a nuestra capacidad de transmitir el mensaje de una persona a otra o a otras. El lenguaje posee su propia estructura, es decir, se divide en dos partes: la lengua (sistema social, o sea, conjunto de reglas y normas surgidas en una cierta sociedad) y el habla (proceso individual o, mejor dicho, la aplicación de estas reglas y normas en la comunicación). Así, pues, los lingüistas sabemos que el lenguaje es un concepto universal, independiente de una persona concreta, del país, cultura, comunidad, etc. Todos los seres humanos tenemos en la sociedad y en la mente las mismas estructuras del lenguaje que son la lengua y el habla. Las lenguas o idiomas (que es lo mismo), parte social del lenguaje, nacieron en el seno de una comunidad concreta con los orígenes concretos. Por ejemplo, la lengua española nació del latín a partir del siglo VII d.c. para servir a los romanos, visigodos y otros pueblos que habitaban en la península Ibérica donde ahora está ubicada la España actual; o la lengua awakateka nació hace aproximadamente mil años, del ixil antiguo (del cual deriva también el ixil actual) que a su vez desciende del mam antiguo. En la actualidad, según distintos cálculos, en el mundo conviven de 4 a 6 mil lenguas, algunas de las cuales están a punto de desaparecer, otras, al contrario, pueden originar en futuro otras lenguas. Hay que recordar que cada lengua está unida por su norma, es decir, conjunto de reglas gramaticales y fonéticas, gracias a que los hablantes de la misma comunidad se entienden y mantienen la comunicación.

El habla, otra estructura del lenguaje, es individual, es decir, cada persona utiliza la lengua a su manera, sigue o viola las reglas de la misma, construye las frases según su propia experiencia, educación, ideas que quiere comunicar, etc. Para resumir esta idea de la lingüística podemos decir que la lengua es algo abstracto dentro de una comunidad (nadie habla tal como nos prescriben estrictamente las gramáticas normativas y “las leyes del idioma”, si fuera así, todos hablaríamos igual, como robots), en cambio, el habla es concreta (una misma persona utilizando una misma lengua habla diferente en diferentes situaciones: con los padres, amigos, jefes, subordinados, en la calle, en la escuela, en el mercado, etc.; una persona que lee más, conoce y utiliza mayor cantidad de palabras, etc.).

De esta manera, Saussure y los lingüistas posteriores cambiaron toda la idea del estudio lingüístico. Siguiéndolo, en la actualidad la Lingüística se define como ciencia de lenguaje y no, como suele pensarse entre muchos, ciencia que sólo estudia lenguas. Éstas son sólo una parte de la ocupación de la lingüística y de los lingüistas.

Los tres  principios científicos de la Lingüística 

Vale la pena mencionar aquí los tres principios esenciales de la lingüística para que los que aspiran a conocerla más a fondo sepan diferenciar lo que es más importante desde el punto de vista de esta ciencia. El primer principio y el que más se viola o se incumple en nuestro país dice que la lingüística es una ciencia descriptiva y no prescriptita. ¿Qué quiere decir esto? El lingüista debe fijarse en las descripciones de los hechos que existen en nuestras lenguas y no debe ser su objetivo crear las normas. Hay que aclarar que las normas en las lenguas son importantes, de otra manera cada uno hablaría su propia lengua, sin embargo, las normas lingüísticas son producto de la observación y descripción. Es decir, los que más se utiliza por los hablantes de una lengua, es la norma. La norma como tal no es eterna, se corrige periódicamente según las descripciones de los lingüistas, y lo que hoy se considera “el error” en el uso gramatical o léxico, mañana, si mucha gente comete ese error, se convertirá en la norma. Por ejemplo “La gramática normativa awakateka” publicada por la ALMG o “La gramática de la lengua española” de la Real Academia Española, al igual que las gramáticas de muchas otras lenguas del mundo (tanto de las más grandes – el chino, el ruso, el inglés, el francés, el árabe –, como de las más pequeñas – el garífuna, el estonio o el sipakapense entre otros) son producto de observación y se modifican cada cierto período.

Otro principio muy importante de nuestra ciencia nos dice que la lingüística debe ocuparse más del estado actual de la lengua que de su historia aunque los problemas históricos son de suma importancia también, pero el lingüista debe aportar más que nada en la situación lingüística de la época contemporánea. Los problemas del origen y desarrollo de la lengua a través de tiempo son estudiados siempre y cuando tengan relación con la actualidad.

El tercer principio declara que para la lingüística todas las lenguas del mundo son iguales por su capacidad comunicativa y todas las lenguas, sin importar la cantidad de hablantes, deben estudiarse de igual manera. Este principio es muy importante desde todos los puntos de vista ya que a menudo los estudiantes de lingüística prefieren fijarse más en las lenguas tan grandes como el español o el inglés, olvidando que en las lingüísticas particulares de los idiomas mayoritarios del mundo existen suficientes estudios sobre todos o casi todos los aspectos de su funcionamiento. La tarea del lingüísta es dedicarse con la misma vocación a cualquier idioma del mundo, de este modo los logros que se obtienen en la investigación de una lengua pueden ser aplicados en otras, es decir, la trascendencia en la lingüística es total, una lengua concreta se toma como el instrumento del estudio y objetivo particular, mientras que el objetivo general es la aportación de los resultados en todas las lenguas vivas que existen.

Precisamente estos principios impulsaron toda la gama de los estudios que se dedican todos los niveles de la lengua a los que se dedica la lingüística actual y toda la complejidad de los problemas y de las tareas que origina el lenguaje humano cuya realidad es tan compleja que ya no se habla de una sino de varias disciplinas dentro de la lingüística.

Las disciplinas lingüísticas

El lenguaje, con sus dos estructuras (lengua y habla) no puede existir por sí solo, de manera aislada, debido a la naturaleza social del ser humano, de ahí nace la preocupación de los lingüistas por relacionarlo con otras facetas de nuestra vida y de nuestras interrelaciones. Las definiciones del lenguaje, de la lengua y del habla, propuestas por Saussure y aceptadas por todos los lingüistas (porque nadie ha podido comprobar lo contrario), crearon distintos campos de estudio y de investigación que dependen de la estructura que se toma como objetivo de este estudio. Veremos cómo el estructuralismo dentro de la lingüística ha planteado el complejo de las tareas y ha originado las disciplinas que se ocupan de estas tareas.

El lenguaje puro, como la capacidad humana de la comunicación verbal, es producto de la mente, de la psíquica y del desarrollo de la humanidad. Todo lo relacionado con estos tres aspectos es estudiado por la psicología. Sin embargo, las relaciones entre la mente humana con el lenguaje y entre la comunicación y el desarrollo del hombre también preocupó a los lingüistas, es cuando nace la Psicolingüística, cuyos logros son perceptibles en muchos aspectos de la vida: en la educación, sobre todo bilingüe, en las traducciones, en las interpretaciones, etc. Por ejemplo, en cuanto a la interpretación simultánea (cuando el traductor-interprete debe no sólo dominar en la perfección las dos lenguas que maneja sino también pensar en las dos lenguas simultáneamente), la psicolingüística descubrió que no es tan importante ser bilingüe sino sólo las personas con cierto temperamento y ciertas características fisiológicas, psicológicas y psíquicas son aptas y capaces para esta labor. Otra conclusión de esta disciplina es sobre el bilingüismo. Se trata de que los individuos bilingües, por ejemplo los guatemaltecos mayahablantes, que también consideran el español su segunda lengua, tienen más capacidades para estudiar lenguas que la gente monolingüe (en su mayoría los ladinos). Debido a que un guatemalteco maya (bilingüe) tiene la experiencia de cambiar de lenguas en el uso práctico y posee dos estructuras lingüísticas en su mente (las del español y las de un idioma maya), le es más fácil aprender cualquier otro idioma (sea inglés, chino o vietnamita) que para un ladino.

La relación entre el lenguaje y la sociedad es el objetivo del estudio de la Sociolingüística que se aplica también en la educación y la enseñanza (desde el colegio nos hemos dado cuenta que el español o el cakchiquel que se enseñan no son los mismos que solemos utilizar al salir de la clase, aquí se trata precisamente de la norma, es decir, el estándar que debemos conocer para poder comunicarnos con los hablantes de la misma lengua pero de otra cultura, por ejemplo, hablando con un mexicano o un español trataremos de evitar las palabras que sabemos se utilizan sólo en Guatemala, o si vamos a una aldea donde los awakatekos hablan diferente de cómo estamos acostumbrados en nuestra casa, también vamos a tratar de utilizar los conceptos neutros para que nos entiendan).

Dentro de la Sociolingüística nace la Dialectología, la disciplina que estudia los dialectos geográficos y sociales de una misma lengua. Aquí vamos a precisar que el uso de la palabra española “dialecto” desgraciadamente obtuvo significados negativos debido a que con ella los hispanohablantes se referían a las lenguas mayas. No obstante, como término lingüístico, el dialecto se refiere al uso específico de la lengua por un colectivo de personas dentro de la sociedad. Por ejemplo, el dialecto occidental del español de Guatemala, hablado por los habitantes del Occidente del país, es distinto del dialecto oriental. De la misma manera el awakateko del pueblo de Agaucatán tendrá algunas diferencias del que se habla en la aldea Exchimal. Estos ejemplos se refieren a los dialectos geográficos (que popularmente en Guatemala se llaman variantes). Otro tipo son dialectos sociales, es decir, las modalidades o variaciones de la lengua utilizadas por un grupo de personas según su estatus social, ocupación, edad, etc. (el español de los albañiles es distinto del español de los profesores universitarios, los dos son dialectos sociales diferentes).

El habla es el objetivo del estudio de la Pragmática lingüística y del Análisis del discurso, es decir, la actitud de cada hablante hacia lo que comunica. Así, por ejemplo, la pragmática y sus segmentos se ocupan del habla coloquial, de los diferentes registros (familiar, grosero, o, al contrario, elevado, etc.), de la literatura (el uso de la lengua en las obras literarias), del discurso político, etc. Todos estos aspectos se investigan para ver cómo los hablantes utilizan la lengua para lograr sus objetivos comunicativos (por ejemplo, cómo los políticos convencen a la población).

La Paradigmática (relaciones dentro de distintos niveles de la lengua) y la Sintagmática (las relaciones entre varios niveles entre sí) son otras disciplinas linguísticas. Los niveles de la lengua se ubican en el orden de su adquisición por un niño desde su nacimiento hasta aprender a manejar el lenguaje: al nacer aprendemos a pronunciar los sonidos (nivel fonético, campo de estudio de la Fonética), después a estos sonidos les otorgamos los significados dentro de la lengua que aprendemos de los padres o de los que nos rodean (nivel fonológico, campo de estudio de la Fonología). Creciendo, el niño forma las sílabas y empieza a utilizar palabras aisladas que forman el nivel morfológico de la lengua y del habla (lo estudia la Morfología), más tarde se forman las oraciones enteras con significado que es el siguiente nivel, sintáctico (lo estudia la Sintaxis), y por último, desarrollándose, la persona aprende formar sus ideas siguiendo los significados conocidos de las palabras y construcciones o dándoles y cambiándoles el significado (por eso un poeta puede llamar la noche “blanca” o al regresar de vacaciones largas decimos “cansado de descansar”), así llegamos al nivel superior – semántico – objeto del estudio de la Semántica lingüística.

Quedan otras disciplinas, más concretas, como la estilística, la lingüística geográfica, la historia de la lengua, la filosofía del lenguaje, la metodología de la enseñanza de las lenguas, la teoría de la traducción, la prosodia, la lexicología, la lexicografía, la criminología lingüística, etc., que no hemos mencionado porque forman parte de las que hemos descrito, pero todas ellas dentro de la lingüística son muy importantes e iguales por su importancia y un especialista-lingüista los debe conocer y saber aplicar sus conocimientos en cualquier campo de investigación donde se requieran estas disciplinas.

La lingüística internacional y guatemalteca

Las carreras lingüísticas se imparten en la mayoría de las universidades del mundo, incluso en los países como Gran Bretaña, Rusia, Francia, España, Estados Unidos, etc., existen universidades especializadas solamente en la Lingüística aunque en la mayoría de los centros de educación superior hay facultades o departamentos de Lingüística (tal es el caso de la primera universidad en el continente americano: la Universidad de La Habana, o en las famosas y prestigiosas universidades de Salamanca en España, u Oxford en Inglaterra).

Desde la publicación del libro de Saussure, de lo que hemos hablado al principio, se formaron las escuelas lingüísticas (o círculos científicos) donde se han formado las ideas que se han divulgado y que manejamos hasta ahora: la escuela lingüística de Moscú (Rusia) fundada en los años 20 del siglo XX, el círculo de Praga (Checoslovaquia) de los años 30, la escuela de Copenhague (Dinamarca) de los años 40 y 50, la escuela de París (Francia) y la norteamericana (los años 50 y 60) son las más importantes y las que más han aportado en el desarrollo de la ciencia. Actualmente los discípulos de los primeros lingüistas siguen desarrollando las ideas de sus maestros en sus respectivos centros, y de esta manera continúan las investigaciones cuyos resultados se aplican en todo el mundo, en la Lingüística general y en las linguísticas particulares (que se dedican a una lengua concreta). La capacidad de un buen lingüista siempre ha sido su aptitud de dedicarse al estudio de los fenómenos de cualquier lengua del mundo sin importar el origen del investigador, debido a que formalmente todas las lenguas son iguales.

Guatemala hasta hace tiempo no fue la excepción, sobre todo en lo que toca a la lingüística maya. Gracias a la creación en los años 70 de los proyectos Francisco Marroquín (en Antigua Guatemala) y OKMA, que debían dedicarse a las linguísticas de los idiomas mayas, con ayuda de los lingüistas estadounidenses (doctores Nora England, Judith Maxwell, Terrence Kauffman) se formaron varios lingüistas guatemaltecos que posteriormente, al graduarse de las carreras lingüísticas en las universidades, se han convertido en los científicos de prestigio internacional, entre los más destacados son los licenciados Martín Chacach (kaqchikel, q.e.p.d.), Jorge Raymundo (q’anjob’al), Saquijix López (k’iche’), Ajpub’ García (tz’utujil), Antonio Ross (popti’) y algunos otros, que se han dedicado por completo tanto a los problemas de la lingüística general como a las lingüísticas particulares mayas de sus comunidades natales.

—————

Nota del blog: si deseas aprender más del tema, conoce el “Diplomado en Lingüística Española”

Un pensamiento en “Sobre la ciencia lingüística

  1. Un interesante artìculo, que debiéramos de leer, analizar. El aprender un idioma nuevo es abrir la puerta a otra forma de ver el mundo y a descubrir que en el tejido de la vida somos parte del todo. Felicitaciones, me ha motivado a compartir la información e intercambiar ideas.
    Atentamente
    ESTELA MOSER

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *