¡Hasta siempre, Don Pancho!

Antón A. Toursinov

Imagen publicada en Siglo Veintiuno.

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El lunes pasado se fue uno de los intelectuales más grandes de Guatemala, doctor Francisco Albizúrez Palma. La noticia de su partida nos entristeció a todos: sus colegas, alumnos, amigos y, por lo que se lee en la prensa internacional, a todos los miembros del mundo de filología hispánica en el que, con justa razón, el doctor Albizúrez se considera uno de los especialistas más importantes de la actualidad. Ya ni hablar de su papel entre los escritores guatemaltecos: era cofundador del grupo Rin78 y del Instituto de Estudios de la Literatura Nacional en su alma mater, Universidad de San Carlos de Guatemala. 

Sin embargo, todos los que lo conocíamos, sabemos que su verdadera pasión científica era la lingüística. Es por eso que tuve el honor de conocer a Don Pancho en mi primer viaje a Guatemala, en 1999. En aquel entonces yo realizaba mi tesis doctoral sobre el español guatemalteco, razón por la que tenía que venir al país a realizar el trabajo de campo. Antes del primer viaje desde Rusia contacté a la Academia Guatemalteca de la Lengua donde me presentaron al doctor Albizúrez. Al enterarse de mi tema de investigación, se emocionó mucho y me confesó que la lingüística era su pasión. Así, me apoyó y me ayudó en mi trabajo en todos los años posteriores.
Antes de volver a mi país, a la Universidad en los Urales del Sur, donde yo trabajaba en aquella época, Don Pancho me regaló varios libros de y sobre la literatura guatemalteca. Pero el mayor tesoro tanto para mí como para mis alumnos rusos que estudiaban letras hispánicas eran tres investigaciones del propio doctor Albizúrez que aún guardo en mi biblioteca: Diccionario de autores guatemaltecos, Antología de narrativa hispanoamericana y los tres tomos de la Historia de la literatura guatemalteca (escrito junto con Catalina Barrios y Barrios). Poco a poco, al visitar varias universidades del mundo, me venía enterando de que estas investigaciones son de lectura y consulta obligatorias de cualquier estudioso de letras hispanoamericanas en el mundo.
No se puede obviar la labor docente del doctor Albizúrez, donde su aportación en la formación de los filólogos nacionales tiene un valor incalculable para la historia de Guatemala, comparable únicamente con el del doctor Salvador Aguado, cuyo alumno fue Don Pancho, y de la doctora Luz Méndez de la Vega. No en vano la época dorada del Departamento de Letras de la USAC fue cuando lo dirigió el doctor Albizúrez. Una pléyade de críticos literarios y escritores guatemaltecos son “descendientes” directos de aquella época dorada.
Pero la vida y el trabajo de Don Pancho no se centraban en la Universidad de San Carlos. Nunca negó el apoyo a nadie. La Universidad Rafael Landívar puede presumir de la participación del doctor Albizúrez en la formación de los estudiosos de letras en la Licenciatura y Maestría en Literatura Hispanoamericana, mientras que la Universidad Francisco Marroquín tiene en sus planes de estudio el Diplomado y la Maestría en Lingüística, organizados en colaboración y con un apoyo incondicional de Don Pancho.
Los últimos años, a pesar del deterioro de su salud, Don Pancho no dejaba de trabajar y de ayudar a los que acudíamos a él. Como miembro del consejo directivo de la Academia Guatemalteca de la Lengua (correspondiente de la Real Academia Española), el doctor Albizúrez organizó en 2012 en Guatemala la asamblea de la Asociación de Academias de la Lengua, dedicada al 125 aniversario de la AGL a la que asistieron los investigadores de los 22 países de habla hispana y donde recibió el reconocimiento de parte de los académicos. Además, en esta asamblea presentó su última investigación dedicada a la lexicografía guatemalteca. También tuvo tiempo de leer y darme valiosos consejos y observaciones sobre mi último libro.
Por todas estas aportaciones y por el legado que nos deja Francisco Albizúrez Palma, quedará para siempre en la historia de Guatemala y del mundo hispano. El hombre de una humildad extraordinaria quien supo trascender. El maestro, compañero y colega quien siempre estuvo para apoyar y aconsejar. El académico de talla universal. ¡Hasta siempre, Don Pancho!
Artículo publicado en el diario digital República.GT