Planificación y los principios de la organización del tiempo

Antón A. Toursinov

 

tiempoPara estudiar una carrera universitaria y, a la vez, trabajar y atender otros asuntos no menos importantes en la vida de una persona, sin que estas actividades se interfieran, no solo es necesario tener una fuerza de voluntad extraordinaria, sino también saber planificar y organizar bien el tiempo que se destina a cada una de estas actividades. El deseo de hacer varias cosas en un periodo limitado a menudo nos lleva a enfocarnos en un solo asunto y olvidarnos de lo demás y así caer en un constante estrés.

Una buena planificación, basada en varios principios lógicos y psicológicos, ayuda a evitar estos problemas y permite que nos dediquemos a cada asunto en su momento, con debida aplicación y con un triunfo merecido. Es necesario tomar en cuenta varios aspectos organizacionales, probados tanto por los psicólogos como por la propia vida de los profesionales exitosos.

En primer lugar, es aconsejable delimitar las responsabilidades personales, es decir, determinar con claridad en qué consiste nuestra obligación, sobre todo, para con los demás. Una lista de las obligaciones según el nivel de la necesidad y urgencia, podría servir de apoyo sustancial para este paso: las tareas urgentes e importantes; urgentes y no importantes; no urgentes pero importantes, etc.

Otro paso considerable es tomar en cuenta el tiempo que se gasta para la realización de las tareas según las experiencias previas. En efecto, si en los semestres anteriores, por ejemplo, para escribir un ensayo, por el que nos ponían una buena nota, se necesitaban 8 horas, sería ilógico dejar solo un par de horas para un trabajo parecido y esperar un buen resultado. Asimismo, es recomendable imaginarse las metas deseadas y planificar la actividad acorde a ellas.

Con todo ello hay que considerar el “aquí y ahora”: nuestro estado emocional, su relación con el tiempo para realizar las tareas y el espacio para la actividad. La eficacia de nuestro trabajo a menudo depende de nuestro estado anímico y de otros factores psicológicos; cuanta más concentración se pone en la ejecución de una tarea, mejores resultados se logran. Si estamos resolviendo un problema pero nos preocupan otras cosas (quizá más importantes que el problema), la atención se disipa y es casi imposible enfocarse en el trabajo, lo que lleva al desgaste emocional y quita mucha energía. No se puede olvidar de la regla de terminar lo iniciado.

Y por último, debemos entender que nuestra salud está por encima de todo lo demás. Trabajar o estudiar sin dormir por tiempo prolongado, sin comer de manera adecuada, llevar el modo de trabajo sedentario (peor aun si es dentro de un ambiente ruidoso o con humo de tabaco) quita progresivamente la posibilidad de cumplir con los objetivos deseados. A veces es preferible obtener una nota más baja de la esperada que perder la salud o las ganas de seguir estudiando.

Esperemos que el nuevo año académico esté lleno de éxitos a los que nos llevarán la correcta planificación de nuestras actividades diarias y la organización de nuestro tiempo.

Publicado en la revista Futuro, número 203, 2014