Christopher Phillips, Café Constitución

Jorge Luis Contreras

En el edificio de la Escuela de Negocios, salón EN-601, el sábado 10 de marzo el carismático Christopher Phillips compartió con estudiantes del Departamento de Educación de la UFM su último proyecto: Café Constitución. La interactiva charla se inició con una retrospectiva a propósito de los años que el prolijo escritor ha dedicado a la difusión del método socrático en textos como Café Sócrates y otros. Contó sus inicios, habló de la observación profunda que ha hecho de la realidad estadounidense que puede extrapolarse al contexto guatemalteco, además de reseñar las inquietudes que lo han movido a “ser parte de la solución”.

Christopher inició las reuniones denominadas Socrates Café, con la intención de que personas con diferente formación académica y cultural tuvieran la oportunidad de expresarse y relatar sus experiencias de acuerdo a los principios del diálogo socrático; aprendemos más cuando nos cuestionamos y cuestionamos a otros acerca de un tema específico.

El evento fue enriquecedor ya que durante la segunda parte del mismo, los asistentes participaron en una práctica vivencial del método que el humanista greco-estadounidense ha estudiado y difundido desde 1996.  Los alumnos del Departamento de Educación estuvieron, entonces, en un Café Constitución.

Luz Méndez De La Vega 1919 – 2012

Como homenaje a nuestra querida amiga y maestra, compartimos uno de sus poemas:

Eros

Y…
quedaste únicamente tú,
implacable Amor,
cuando Dios se desmoronó
en mis manos
carcomido de silencio
e inalcanzable altura.

Tú y tu dulzor terrible.
Solos y únicos
a la hora pavorosa
de la cuenta estricta,
cuando todo se nos vuelve
mínimo y sin peso,
infinitamente oscuro.

Tú, Dios total,
poderoso y absoluto,
en el sitio preciso de la Nada;
sobre el desolado
territorio del alma,
entre cadáveres
de arcángeles tristes,
soñadores de intacto
fulgor de estrellas.

Tú ¡íngrimamente!
en el enorme vacío
sin palabras,
Y, aunque sólo seas
relámpago efímero,
salto voraz
sobre otro cuerpo
que hacemos
transitoriamente nuestro;
urgidos de anular el límite
de nuestra piel
y naufragar en otra
como en un mar
de oscuros éxtasis.

Tú y tu fugaz olvido
sobre la compartida almohada,
entre la tibia intimidad
de las sábanas,
bajo la noche espesa
de preguntas.
Tú, Rojo Dios,
que haces arder
carne, uñas, cabellos, dientes,

y…hasta el duro
glaciar
del corazón cansado
de triturar alas rotas
y el esqueleto amargo
de los sueños.

El Quijote, anotaciones de un lector 15

Capítulo 41

Cuatro circunstancias quedaron sin ser contadas.  El taciturno excautivo, exhijo querido, exespañol libre… vuelve a casa.  Marchito relata su peliculesca escapatoria de la rara prisión mora, cuenta las penurias del encierro suyo, narra la separación tristísima de la conversa que abandona a su padre, añora las perdidas riquezas que traía la mora Albertina (la de Proust) devota fiel de la Virgen María. Llegaron en barco a tierras cristianas. Se dispersaron los fugitivos. Unos a buscar familia y amigos, otro –el renegado- a buscar el perdón de la inquisición.

La bellísima Zoraida y el narrador van tras el pasado de él y lejos del de ella. Don Quijote escucha circunspecto.

Entre moros y cristianos reina la intolerancia. Unos a otros se combaten, se capturan, se esclavizan. Pero el amor puede botar estas barreras. Y más hermanadora que el amor, cierta lengua fronteriza que entienden todos: fieles, semifieles e infieles. A Cervantes lo salva la existencia de este idioma. Sin él su relato realista tendría baches evocadores de la mejor literatura fantástica.

Ramón Banús 1938-2012

El día de hoy falleció el gran artista de la plástica guatemalteca, Ramón Banús, quien nació en nuestro país en 1938.  Su trabajo perdurará en nuestra memoria porque se caracterizó por representar la realidad sin juzgarla, al referirse a su obra dijo: «Yo soy una especie de constatador de lo que está sucediendo, pero no tengo juicio.  Mi compromiso es con mi trabajo, es ser honesto conmigo mismo; no veo la finalidad de presentar la angustia constantemente.  Creo que el mundo tendrá sentido, sólo si revalorizamos al ser humano, pero no como un objeto lejano, sino como el ser con el que somos llamados a comulgar».

En el enlace que les ofrecemos a continuación, podrán disfrutar de un vídeo en el que el maestro habla de su pintura: Ramón Banús Documental Guatemala

Gabriel García Márquez cumple 85 años

El 6 de marzo de 1927 Gabriel García Márquez nace en el pueblo de Aracataca, Colombia; prolífico escritor, periodista, cuentista y guionista reconocido internacionalmente como uno de los principales exponentes del  género literario «realismo mágico».

En 1982 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose así en el primer colombiano y el cuarto latinoamericano en recibir el preciado reconocimiento.  Su novela más reconocida, Cien Años de Soledad, cumplirá este año 45 años de haber sido publicada por lo que, para conmemorarlos, se lanzará la primera edición de la obra en formato digital.

Historia de un Letrero, relación con la clase

Daniela De Luca *

La relación que encuentro entre este cortometraje y la clase es: el poder que tienen las palabras; es decir, el poder de la escritura.

Escribir no es cualquier cosa; como el nombre de esta clase lo dice, escribir es un arte. Dichoso aquel que la domine porque llegará lejos.

Se puede dar el mismo mensaje con diferente elección de palabras, pero las que se escojan tienen que ser aquellas que llamen más la atención del lector. Un simple “tenga compasión, soy ciego” da el mismísimo mensaje que “hoy es un bello día y no puedo verlo”, pero el segundo es más profundo, más melancólico, más poético… llama mucho más la atención, y como muestra el video, proporciona mejores resultados.

Saber escribir no es saber utilizar un lápiz o un teclado, es saber escoger las palabras adecuadas y escribirlas correctamente. Es por eso que insisto en que la escritura es un arte. Comunicar un mensaje lo hace cualquiera; escribir algo de manera que llame la atención, que venda o que llegue al corazón de las personas, solo puede hacerlo un artista. Y no digo que nadie más que el artista pueda escribir, me refiero a que el que sabe escribir es un artista.

Entonces… ¿Es artista el publicista? Por supuesto que sí, tal y como lo es el periodista, el columnista, el cantautor, o el autor de un libro. Todas estas personas escriben con la única intención de llamar la atención del lector, a modo de que este escoja leer sus escritos. Si el título no es llamativo, no tendrá público; si con él se llega al corazón de la personas o se despierta su curiosidad, se tendrán muchísimos lectores (o clientes, en el caso de la publicidad y la música).

Un ejemplo perfecto de lo que es poseer el don de la escritura es nuestro paisano Ricardo Arjona. ¿Por qué? Porque son sus palabras las que nos enamoran tanto de sus canciones. Es su capacidad de transmitir mensajes de la manera más bella lo que ha originado su éxito.

Por eso es tan necesario aprender a escribir efectivamente. Hay que aprender no solo la ortografía o la gramática (que son súper importantes para que el texto sea comprensible), sino también a dirigirse al público porque es así como se llega a sacar el mayor provecho del escrito: despertando la curiosidad del lector, persuadiéndolo o tocando su corazón.

* Daniela De Luca es alumna de la Licenciatura en Educación y Emprendimiento, curso:  El arte de la escritura efectiva, primer semestre.

El Quijote, anotaciones de un lector 14

Jorge Luis Contreras

Capítulos 39 y 40

Piratas, turcos sádicos, cristianos empalados, reyes moros crueles y valientes; Argel, la ciudad de Camus, nombres de defectos o de virtudes para llamar a la conciencia, cárcel bella porque esconde una libertad (como el raro desierto del Principito que oculta un pozo), conversos y falsos conversos, hombres de fe, mujeres que besan crucifijos y llaman a la Virgen Lela Marien… todo puesto en el vértigo de un relato más que en la posada se cuenta.  Un caballero ha retado al contador anterior diciendo que su historia es más verdadera (como la de Bernal) y más digna de ser contada.  Todo esto para la vanidad de Cervantes que se nombra en el relato como un cristiano emprendedor y aventurero que resulta inmune a las purgas que hacen los turcos.

El autor es, en esta parte del Quijote, el centro de atención.  Se desdobla como lo hará luego Víctor Hugo en Los miserables. Ya el capítulo treinta y ocho elogiaba a los hombres soldados y el hidalgo solo se arrepentía de no haber iniciado el ejercicio de las armas un poco más temprano.

Zoraida se ha convertido en cristiana y el narrador de esta historia le ha dado promesa de matrimonio.  En España… cuando sean libres.

La casa de cristal

Martín Fernández-Ordóñez

La casa de cristal, el invernadero, son lo contrario de la madriguera, un mundo protegido pero en el que todo es visible, transparente, el sueño de una situación en que la madriguera ya no fuese necesaria.  Jean Frèmon (Fragmento de “Louise Bourgeois, Mujer Casa”)

El no tiene nombre, lo olvidó en una de las esquinas de las múltiples habitaciones de la casa de cristal. Tal vez lo dejó por descuido sobre una mesa antigua, o quizás este se haya deslizado por la bolsa de su camisa mientras buscaba frenéticamente en alguno de los baúles. De haber sido así, queda poco por hacer. A través de las paredes transparentes logra divisar el intrincado corredor que distribuye las varias estancias, pero se encuentra muy cansado para recorrerlo. Se sienta en el suelo empolvado, ve hacia arriba y a través del techo transparente cree reconocer unos inmensos ojos que lo observan con terror. No soporta la espeluznante visión, se agarra la cabeza con las manos y trata de protegerse metiéndola entre las rodillas. En posición fetal.

Ahora es un niño, ha cambiado su semblante pero el lugar es el mismo. De las paredes de cristal cuelgan cuadros con figuras indefinidas, podrían ser paisajes, manchas abstractas o fotografías borradas. Ninguna de las dos primeras opciones tendría importancia alguna pero la tercera sí. ¿Y si realmente se tratara de imágenes borradas? ¿Y si éstas fueran tan sólo las sombras de momentos vividos que ya no puede recordar? ¿Significaría aquello que de sus recuerdos solamente puede conservar imágenes nubladas, indefinidas? Se pone de pie y observa una a una las obras contenidas dentro de aquellos barrocos marcos dorados. Va con desesperación de una a otra, con una ansiedad que aumenta cada vez que reconfirma, que lo único que logra distinguir en ellas son sombras de sus recuerdos. Memorias que un día estuvieron allí, momentos que podía recrear y vivir nuevamente cada vez que deseara pasearse por la inmensa galería de su pasado. Pero ahora se han ido. Se le han escapado. Lo han dejado solo.

A través de la pared puede verse un jardín rodeado por un muro de altos arbustos. Tiene ganas de salir, necesita respirar aire puro para tranquilizarse y pensar con calma. Quizás ha pasado demasiado tiempo encerrado dentro de la casa, dedicándole demasiado tiempo a su ímpetu de recuperarse a sí mismo. Podría ser que en el jardín encontrara alguna pista, eso sería muy reconfortante. Decide salir de la galería de los cuadros de sombras y accidentalmente pasa frente al salón con su inmensa chimenea de mármol. ¿Es posible que el fuego todavía no se haya extinguido? ¿Pero en dónde están los muebles que daban a esta habitación su carácter de cómoda y exquisita elegancia? El suelo es de mármol blanco y está casi alfombrado de hojas secas y ramas. La puerta principal está abierta y por ella entra un viento fuerte. ¿Es que había alguien más en la casa y al salir olvidó dejar la puerta cerrada con pasador como era la costumbre?

Sin pensarlo dos veces corrió hacia el vestíbulo adornado por un viejo chandelier y amueblado por una amplia escalera curva y doble de cristal. Se dirige hacia el jardín. El jardín, ahí puede que se encuentre la chiave di volta. Camina a paso ligero alrededor de la casa y mirando hacia adentro distingue el desorden que ha provocado con su búsqueda. El jardín es un laberinto como los que se mandaban construir los reyes franceses del barroco. Se adentra entre uno de los corredores verdes y luego de un par de vueltas ya está perdido. Mientras más camina más angostos se hacen los pasillos y más tupida se hace la vegetación. Le invade una sensación de claustrofobia. Adentro de la casa de cristal sentía mucho frío y ahora, adentro de este laberinto vegetal se descubre bañado de sudor. Muerto del cansancio cae el suelo y no puede dejar de preguntarse por qué no consigue apagar la bulla de su cabeza, accionar el botón del silencio eterno y soñar en blanco. Pero sabe que tiene que seguir, siente urgencia por encontrar alguna salida del laberinto.

Se pone de pie y se sacude la tierra de sus pantalones blancos. Caminando con un poco de más calma llega hasta el que pareciera ser el centro del jardín, en el cual desembocan ocho salidas/entradas del laberinto. Se encuentra en un espacio rectangular parecido a una plaza y en el centro luce impecable una maqueta exactamente igual a su casa de cristal. Están reproducidos todos sus detalles: la puerta principal con su marco labrado, las ventanas con sus sillares neoclásicos, los techos a dos aguas, las balaustradas de las terrazas. Se acerca lentamente y desde el techo trata de ver hacia adentro. Limpia con la manga de su camisa de lino el vaho de su respiración y de pronto lo invade un escalofrío cuando reconoce en el interior a una figura pequeñita vestida de blanco, acuclillada en una esquina, que de pronto mira hacia arriba y lo observa con similar terror.

Bicentenario de Charles Dickens, un genio clásico que sigue vigente

Clarín

Retrató, en novelas complejas y al mismo tiempo populares, la miseria y la pobreza.

En una fábrica de betún para calzado, cerca de la que hoy es la estación de trenes Charing Cross, de Londres, Charles Dickens comenzó a trabajar. Pegaba etiquetas en las latas por 6 monedas a la semana. Aunque era un hijo de la clase media, su padre se pasó la vida de deuda en deuda, hasta que por la época en que Dickens comenzó a trabajar, a los 12 años, estaba preso justamente por éso: por no pagar sus deudas.

Dickens nació en Landport, Portsmouth, el 7 de febrero de 1812, hace exactamente 200 años. Su padre trabajaba en una dependencia naval y él era el menor de ocho hermanos. En 1817 la familia comenzó un largo periplo, hasta que en 1822 llegaron a Londres, la neblinosa ciudad en la que John, su padre, termina en la cárcel de Marshalsea. Charles se mantenía con lo que ganaba en la fábrica y además ayudaba a su familia, que vivía en la cárcel junto al padre.

Hasta los 9 años, Dickens no había recibido ninguna educación formal, fue casi un autodidacta, si se exceptúa su paso por una escuela privada, pero pasaba el tiempo leyendo: fue un lector voraz, especialmente de libros como Robinson CrusoeDon Quijote .

Las cosas parecieron comenzar a mejorar cuando su abuela materna murió y dejó una herencia de 250 libras. Pero Elizabeth, su madre, pretendía que Charles continuara con su trabajo en esa fábrica de betún. Es decir, en condiciones de humillación, de casi esclavitud. Era la vida miserable que podía esperarse de esa sociedad victoriana de comienzos del siglo XIX.

En 1827 comenzó a escribir crónicas judiciales, aprendió taquigrafía y consiguió su primer empleo como cronista parlamentario. Dickens tuvo una leve tentación por el teatro, pero finalmente lo ganó, de manera contundente, la escritura. Fue reconocido en Londres como un gran cronista y por esos años publicó las primeras entregas de “Los papeles póstumos del club Pickwick”. En 1836 se casó con Catherine Thompson, con la que tuvo diez hijos. Se separó de ella después de 20 años de matrimonio, con un enorme escándalo.

Pero mucho antes, la fama de Dickens traspasaba las fronteras. Tuvo, entre otras habilidades, la de hacer que sus novelas, complejas, fuera populares. La publicación por entregas en medios gráficos de Oliver Twist, con esa enorme descripción de la pobreza y los suburbios de Londres, el relato de un niño huérfano con la brutalidad como único horizonte, fueron claves. Después llegaron Nicholas NickelbyEl almacen de antigüedades, en la que la protagonista es una niña rodeada de gente siniestra. Dickens comenzó a viajar –a Estados Unidos, entre otros países– y poco después escribió Cuentos de Navidad. Entre 1849 y 1850, publicó David Copperfield.

El mundo celebra los 200 años de su nacimiento. Dickens, que murió el 9 de junio de 1870, sigue siendo uno de los escritores de lengua inglesa más leídos. Entre los homenajes, uno de los que más hay que festejar es la reedición de Dickens. El observador solitario , de Peter Ackroyd, que Edhasa publicará en marzo.