Antón A. Toursinov
La creatividad es propia para todas las personas, pero tal parece que la mayoría ni siquiera sospecha de sus capacidades y nunca piensa en ellas. Sin embargo, una persona inteligente es capaz de despertar estas aptitudes para poder utilizarlas en su vida tanto personal, como académica y profesional. Esto no significa que cada uno de repente pueda ser músico o poeta pero sí puede aprender a encontrar las maneras creativas y no tradicionales de resolver distintos tipos de problemas que se planteen. Este proceso intelectual creativo se llama razonamiento divergente.
El desarrollo de la creatividad depende directamente de la personalidad y de la preparación: cuanto más sabe la persona, le es más fácil analizar el problema desde varias perspectivas. La persona creativa se encuentra en un constante proceso de aprendizaje e intenta conocer no sólo lo que se refiere a su ámbito de actividades sino trata de ampliar sus intereses. Así, una persona creativa es alguien que piensa y razona de manera original y es capaz de tomar decisiones originales.
Para definir el proceso del pensamiento divergente, el sicólogo estadounidense Joy Paul Guilford define seis aptitudes que acompañan la creatividad: fluidez (capacidad para dar muchas respuestas ante un problema, elaborar más soluciones, más alternativas); flexibilidad (capacidad de cambiar de perspectiva, adaptarse a nuevas reglas, ver distintos ángulos de un problema); originalidad (se refiere a la novedad desde un punto de vista estadístico); redefinición (capacidad para encontrar funciones y aplicaciones diferentes de las habituales, agilizar la mente, liberarnos de prejuicios); penetración (capacidad de profundizar más de ir más allá, y ver en el problema lo que otros no ven) y; por último, elaboración (capacidad de adornar, incluir detalles).
Otro sicólogo estadounidense, Ellis Paul Torrance, considera que la creatividad incluye una alta sensibilidad ante los problemas, ante la falta de conocimientos o ante los conocimientos contradictorios; ante las acciones que se deben tomar para determinar los problemas, encontrar las soluciones a base de las hipótesis. La interpretación y la valoración de la creatividad requieren distintos tipos de los exámenes del razonamiento divergente, los cuestionarios sobre la personalidad y el análisis de la propia actividad creativa.
Uno de los especialistas en el razonamiento divergente, el consultor británico Andy Green, pone en práctica distintas técnicas del desarrollo de la creatividad y subraya que estos ejercicios deben corresponder a, por los menos, uno de los siguientes criterios: ayudar a detener temporalmente el análisis crítico; estimular la generación de ideas múltiples; permitir enfocarse en los detalles de la situación o en los problemas; ayudar a combinar los elementos heterogéneos; estructurar la información, elaboración de la idea y la valoración de la situación; apoyar la dirección creativa de los pensamientos; evitar la preocupación; asegurar el tiempo adicional para la creatividad.
A continuación se presentan, de manera resumida, algunas de las técnicas del desarrollo de la creatividad, propuestas por Green. Lea más »

A lo largo de la Historia ha variado lo que se considera lo más importante a la hora de valorar una obra de arte, configurándose así las distintas tendencias historiográficas de la Historia del Arte. A finales del siglo XIX surge la primera de las grandes corrientes historiográficas de la Historia del Arte, el Formalismo, en el que se defiende el arte como forma, frente a las tendencias idealistas anteriores que entendían la obra de arte como una experiencia sentimental. Para esta corriente, el arte se da a través de una forma, por lo que tiene una importancia decisiva en su análisis y estudio. Los principales miembros fueron los de la Escuela de Viena: Riegl o Wölfflin, en Francia F. Focillon.
Escucho la voz del Quijote. Ya no hablamos así. Más bien no hemos sabido nunca hablar así. Es gallardo el decir hidalgo, incuestionable. Sancho topa su palabrería vulgar con el frontón del elevado tono discursivo del gigante enamorado. Van al Toboso.
Dos planos. Real es el llanto del ama que ve como se precipita su señor hacia la tercera desventura. Real también su razón que ha dado hasta para proveer de la más rigurosa dieta al antes molido señor llegado de la segunda. Sansón es joven y, como el león -piensa, muy al inicio- que podrá con la empresa de impedir la inminente salida del hidalgo.
Y, otra vez, los salvadores asechan. Esta vez la criada mastica retóricas para que don Quijote desista. El hidalgo, en acto gentil, se baja de su dignidad caballeresca para persuadir a la ingenua. Le hace ver que, andando los caminos con el honor como divisa, él solo cumple su destino.
Don Quijote es un gran vendedor de sueños. Los cuestionables anhelos del hidalgo son ciertísimas realidades para Sancho, y se constituyen en problemas vitales para la señora Panza. Los destinos de la familia del escudero están en discusión. Fábulas, apólogos, alegorías, cuentos didácticos se han multiplicado para hacer que los hombres aterricemos dejando de lado la ilusoria posibilidad cuya sentencia más probable es un no rotundo porque la vida es, más bien, trágica. Esto cuando construimos sobre posibilidades. Aquí el tono de la discusión de los Panza se eleva porque ella quiere para su hija un igual como marido, mientras que el nuevo corredor de aventuras la vislumbra casada con alguno de sangre real.
