Sábado de gloria: día de Judas

julio 16, 2014

 

Mario Rodolfo Morales (*)

judasEra sábado de gloria. Ese día hicimos, Romelio y yo, romería desde San Felipe de Jesús hasta el Parque Central. Con curiosidad y socarrona alegría observamos los judas colgados de los postes de madera, que entonces solían usarse, para alumbrado eléctrico, a la orilla de la carretera. Eran unos judas estrafalarios, que se iniciaban con unos sombreros de fieltro, sombríos de media copa y enguatados de satín. La cabeza consistía en una pantimedia de mujer, canela oscura, rellena con aserrín. Un bigote espeso sobresalía en el rostro del judas, y una mirada perdida desdibujaba el intríngulis de los vecinos que apedreaban al judas colgado de una soga, quizás robada de algún tendedero que luego alguna ama de casa reclamaría. Completaba al estrambótico personaje un saco viejo y roto, y unos pantalones, también rellenos de aserrín, que colgados parecían dos salchichones, que remataban en sendos zapatos, viejos y desgastados, que bailaban por el aire a cada pedrada que los chiquillos le lanzaban con vehemente puntería.

Pero lo que más nos llamaba la atención era el afiche pegado a la espalda del judas, que insinuaba las consabidas puyas dirigida a los vecinos que habitaban los alrededores, a quienes señalaban de groseros, malgestos, e iracundos, especialmente con los patojos a los que regañaban durante todo el año cuando estos se ponían a hacer travesuras por las vecindades. Esta era la hora de la venganza, la del “a todo coche le llega su sábado” con la cual disfrutaba la muchachada vecinal.

Cuando llegamos al Manchén, ya nos esperaba, atroz, Bényamin, el Atila de los insulsos de corazón. Sus chantajes, para el sábado de gloria se arreciaban para el nuevo amigo que se unía a la banda. Arreciaban precisamente ese día, que, para Bényamin, parecía ofrecerle disculpas al escarnio, a la chanza, a la burla, a la humillación. ¿La banda?, éramos los de siempre, pero nunca faltaba algún ingenuo que se nos uniera, sin saber a qué atenerse. Ese era el chivo expiatorio, el judas traicionero, al que martirizaba todo el día nuestro enjundioso Bényamin. Esa vez le tocó a Maco, a quien conocí por primera vez ese sábado de gloria. Con aquel calor endemoniado, de pleno verano, Maco exhibía una gorra nueva que le calaba hasta los ojos. En un descuido Bényamin se apoderó de ella y corrió hacia el judas que ya casi a medio caer, se mecía a medio metro del empedrado. Todos rieron a carcajadas, al ver al judas caído, con la gorra medio puesta en la cabeza, ya sin rostro, sin expresión alguna, destripado a fuerza de tanta pedrada.

En la primera intentona, Maco retrocedió sin comprender el ataque directo de que fuera objeto por parte de Bényamin, a quien apenas conocía por su nombre. Amedrentado no estaba. Avispado debía ponerse. No preguntó nada. Solo esperó el próximo ataque, sin demostrarlo, ni siquiera agazapado.

El sol lamía las piedras grises de la calle que lleva a la Merced. Ya Bényamin preparaba la trampa a su prójimo. Muy próximo a la fuente, en la plazoleta atiborrada de gente, que soslaya al frontispicio de la iglesia, yacía otro judas, más energúmeno nos parecía, tuerto, manco, pisoteado con furia, aplastado hasta la inmoralidad, este Iscariote, calumniado, de quien nadie supo si era alto o bajo, gordo o flaco, rubio o negro, embozado o desembozado se convirtió en el proyecto de la disidencia de nuestro querido Bényamin, el más pequeño entre nosotros, el perdonado, a quien le aceptábamos sus más conspicuas hazañas, a costillas de nuestros más genuinos dolores, porque él también era un dolor en carne propia, en su efigie truncada, en su cabeza de cíclope, en sus lastimeros llantos nocturnos, que a mí como su hermano, tocábame vivir.

Las risas saltaron con desquite del rostro, hasta hace poco indiferente, de Maco, eran risas que decían que este judas era el idéntico reflejo de nuestro Bényamin. En principio quedé como estatua de hielo, con pies de plomo, con una carga en los hombros que no soportaba. El llanto fluyó, como un río escandaloso. Dentro de la fuente, casi ahogándose, pataleaba Bényamin. Unos turistas, con lástima que en verdad lastima, sacaron al pequeño Iscariote del agua, quien se defendía a manotazos de sus salvadores. Nadie dijo nada, el muchacho temblaba de frío en pleno verano de abril. Callados nos dispersamos. Secretamente sé que esto lo hubiera querido hacer yo, hace mucho tiempo atrás. Marcos resultó un rocadura, casi la piedra filosofal, la transmutación de las joyitas que como Bényamin, andaban a la deriva en espera de la horma de sus zapatos. Así que después de ser una garrapata entre los dedos, un blanquillo entre los más cojonudos, tuvo que abdicar a su reinado, y sufrir como un judas en pleno, llano y rotundo sábado de gloria.

 

(*) Mario Rodolfo Morales Morales es alumno del Diplomado en Lingüística Española. Preparó esta narración para ejemplificar el uso de sinónimos, antónimos, parónimos, homónimos, homófonos y otros aspectos semánticos del idioma.

 

Mi lectura del Quijote, segunda parte 36

julio 11, 2014

Jorge Luis Contreras Molina

SanchoEl peso de los acontecimientos se ha trasladado a Sancho que toma, desde algunos capítulos atrás, papel protagónico.  Los ingenios siguen poniéndose al servicio de la burla, y la candidez vuelve penitente, sin quererlo, al escudero.

Cervantes se vale de una moderna técnica para hacer lo que los modernos. Nos da un resumen de lo actuado puesto en una sentimental carta del dueño del rucio a su señora esposa. Un escrito lleno de enclíticos que el analfabeto dictara y que ahora escudriña la señora duquesa.

La buena literatura se aleja de moralismos y ríe desde su nicho de ironía que lo salpica todo.  Ahora la lectora indica al dictador que suena avaro e impreciso.  Sancho se defiende, pero no mucho.

Cuando Sancho se ve enfrentado a la penitencia y a la renuncia en pro del bien de otros, se muestra muy humano y dispuesto al sacrificio si este lo catapulta a su gobernatura y al reconocimiento.

Para tiempos difíciles es necesario que los hombres tengan asideros de valía.  Aquí nos reímos todos, pero entre esta burla podemos observar la más firme de las honras, el más elevado de los espíritus, y al más inocente de los valientes.  Don Quijote cree que se le busca por su nombre.  Hoy sabemos que su nombre es inmortal e inspirador.

“Estilística de percepción en el análisis del texto literario: Estudio semiótico del texto literario”, Antón A. Toursinov

julio 3, 2014

 

 

AToursinovEstudioSemioticoLa estilística literaria es una materia que se preocupa por la búsqueda de los métodos más completos de la interpretación de la obra artística. La diferencia entre el método estilístico de otras escuelas consiste en que aquél parte del lector o receptor del mensaje (obra literaria) y no del escritor. A la estilística de la obra no le preocupa tanto la intención, que el propio autor supone al crear su obra, como lo que llega al lector. La hipótesis central planteada en el trabajo es la idea de la necesidad de la decodificación de un mensaje artístico (texto) desde el punto de vista de lector. Se aplican también los alcances de las investigaciones de otras materias no filológicas (teoría de información, matemáticas) y sus conceptos, además de ofrecer la posibilidad de incluir los métodos de la estilística de decodificación en otros tipos del análisis literario y semiótico del texto artístico y, como ejemplo de aplicación se presenta el análisis estilístico del cuento “Entonces” de Mario Calderón.

Puedes adquirir este libro en la tienda Amazon.

“Formas pronominales de tratamiento en el español de Guatemala”, Antón A. Toursinov

julio 1, 2014

AToursinovFormasPronominalesEn esta obra, el doctor Toursinov describe el funcionamiento de las formas pronominales de tratamiento (vos, tú, usted y ustedes) en el español actual de Guatemala en las situaciones comunicativas y desde la perspectiva de distintos aspectos funcionales (pragmático, sociolingüístico y estilístico).

Disponible en la tienda Kindle.

“Saber estudiar” por Antón A. Toursinov

junio 26, 2014

AToursinovSaberEstudiarEste volumen recopila los artículos sobre educación que ha escrito el autor y los divide en dos partes. En la primera parte el Dr. Toursinov da consejos a quienes estudian en la universidad; y en la segunda, presenta sus ideas sobre la educación en general y acerca de algunas carreras en particular.

 

El texto se divide en los siguientes capítulos:

PARTE 1. CONSEJOS

  • Saber estudiar
  • Resumen y síntesis de los textos académicos
  • Consejos para una buena comunicación y redacción
  • Saber argumentar
  • Toma de decisiones y negociaciones
  • Los puntos básicos de diversidad cultural en la empresa
  • Las lenguas extranjeras y el éxito
  • La manipulación en la comunicación
  • Planificación y los principios de la organización del tiempo

PARTE 2. OPINIONES

  • Soñar y estudiar
  • El peligro de la sobrecarga informativa
  • Aprender de nuestros errores
  • Creatividad e inteligencia
  • Patrioterismo, globalidad e individuo
  • Libertad, emprendimiento y planificación
  • La importancia de la administración empresarial en la sociedad
  • Sobre la ciencia lingüística

 

La publicación estará disponible en librerías próximamente y, si desean agregarla a su colección de libros electrónicos, pueden descargarla en la tienda Kindle de Amazon.com.

Rodin, a través de Rilke

junio 11, 2014

Magalí Villacorta de Castillo (*)

Imagen publicada en el blog "A year with Rilke" http://1.bp.blogspot.com/-QQmvqvWMFn4/TrgHJLQnWeI/AAAAAAAARiM/V-Z1hG3O7tk/s400/Rilke+%2526+Rodin.jpg

Rilke y Auguste Rodin en Meudon. Fotógrafo desconocido. Imagen publicada en el blog “A year with Rilke”, http://bit.ly/1uisp2s

La influencia que Rodin ejerció sobre Rilke fue decisiva en su evolución, desde el momento en que el profesor Richard Müther de la Universidad de Breslau le pidió a Rilke que hiciera un trabajo sobre el gran escultor. El encuentro de esas dos grandes figuras del arte, probablemente las más grandes en su rama, significó para ambos un punto de enriquecimiento personal mutuo.

Podemos comprender que la diferencia de edad entre ellos fue un factor determinante para que el gran escultor, ya un hombre en la madurez de su vida, cargado de experiencias, tanto positivas como negativas, influyera en la personalidad del joven poeta, aunque ya en su corta vida este hubiese publicado varios libros que le habían dado cierto prestigio.

Rilke hablaba de él como “mi Maestro” –este era un joven de 27 años y Rodin tenía más de 60–, en una de sus cartas escribió: “No fue solo para escribir un estudio que vine hacia usted. Llegué para preguntarle: ¿Cómo se debe vivir? Y usted respondió: trabajando.  Lo comprendo.  Bien comprendo que trabajar es vivir sin morir”.[1]

Rodin opinaba que en la vida era necesario trabajar, nada más que trabajar, buscarse hasta encontrar un medio de expresión personal, y luego trabajar y tener paciencia.

En otra de sus cartas mencionaba los milagros de las manos de Rodin y los de su vida como una riqueza que perduraría en él para siempre.  Su influencia estaría con Rilke  en cada trabajo que habría de realizar: “Espero que podrá reconocer cómo su obra y su ejemplo me han obligado a progresos definitivos; si un día se me nombra entre los que han seguido humildemente a la naturaleza, será porque yo fui, de todo corazón, su discípulo obediente y convencido”.[2]

Aunque la relación personal entre los dos artistas, durante el tiempo en que Rilke fue secretario de Rodin, no duró mucho, Rilke aprendió del escultor a tener una actitud permanente de entrega al arte, un deseo de buscar siempre la grandeza que las cosas más pequeñas encierran.  Rilke repetía el pensamiento formulado por Rodin, la belleza no es un punto de salida sino de llegada, y una cosa solo puede ser bella si es cierta.

El influjo de Rodin llevó a Rilke a intentar, a través de la escritura, lograr el predominio de la forma, independientemente del material con el que el arte se enfrente, logrando en sus poemas que el lector pudiera palpar la forma que el poeta imaginó antes de plasmarla en sus escritos.

Rilke pudo en su trato con el escultor, observar su posición intermedia entre el Impresionismo y el Expresionismo, lo que lo llevó a una nueva estética poética que logró madurar en  años posteriores, como resultado del acercamiento que Rodin realizó del impresionismo pictórico a la escultura.

Influido por el arte de Rodin, Rilke logró superar en sus escritos la temporalidad, dando a sus obras una sensación de permanencia inspirándose en lo duradero de las artes plásticas.

Como lo hacía el escultor con sus obras, el escritor empezó a proponer poemas independientes, encerrados en sí mismos, como si de una escultura se tratara, dejando a la posteridad una obra literaria diferente que podríamos denominar escultórica.

El escritor, siguiendo a su maestro, empezó a situarse ante las cosas como un escultor ante su modelo, así dio forma a sus poemas desarrollando una gran capacidad de expresión, pero sin excluir los detalles de la realidad.

 

[1] R.M. Rilke (1980), pp. 47-48

[2] Ibidem p. 138

 

(*) Magalí Villacorta de Castillo es alumna del Diplomado en Arte del siglo XIX del Neoclasicismo al Posimpresionismo, Departamento de Educación – UFM.

¡Hasta siempre, Don Pancho!

junio 9, 2014

Antón A. Toursinov

Imagen publicada en Siglo Veintiuno.

Imagen publicada en Siglo Veintiuno.

El lunes pasado se fue uno de los intelectuales más grandes de Guatemala, doctor Francisco Albizúrez Palma. La noticia de su partida nos entristeció a todos: sus colegas, alumnos, amigos y, por lo que se lee en la prensa internacional, a todos los miembros del mundo de filología hispánica en el que, con justa razón, el doctor Albizúrez se considera uno de los especialistas más importantes de la actualidad. Ya ni hablar de su papel entre los escritores guatemaltecos: era cofundador del grupo Rin78 y del Instituto de Estudios de la Literatura Nacional en su alma mater, Universidad de San Carlos de Guatemala. 

Sin embargo, todos los que lo conocíamos, sabemos que su verdadera pasión científica era la lingüística. Es por eso que tuve el honor de conocer a Don Pancho en mi primer viaje a Guatemala, en 1999. En aquel entonces yo realizaba mi tesis doctoral sobre el español guatemalteco, razón por la que tenía que venir al país a realizar el trabajo de campo. Antes del primer viaje desde Rusia contacté a la Academia Guatemalteca de la Lengua donde me presentaron al doctor Albizúrez. Al enterarse de mi tema de investigación, se emocionó mucho y me confesó que la lingüística era su pasión. Así, me apoyó y me ayudó en mi trabajo en todos los años posteriores.
Antes de volver a mi país, a la Universidad en los Urales del Sur, donde yo trabajaba en aquella época, Don Pancho me regaló varios libros de y sobre la literatura guatemalteca. Pero el mayor tesoro tanto para mí como para mis alumnos rusos que estudiaban letras hispánicas eran tres investigaciones del propio doctor Albizúrez que aún guardo en mi biblioteca: Diccionario de autores guatemaltecos, Antología de narrativa hispanoamericana y los tres tomos de la Historia de la literatura guatemalteca (escrito junto con Catalina Barrios y Barrios). Poco a poco, al visitar varias universidades del mundo, me venía enterando de que estas investigaciones son de lectura y consulta obligatorias de cualquier estudioso de letras hispanoamericanas en el mundo.
No se puede obviar la labor docente del doctor Albizúrez, donde su aportación en la formación de los filólogos nacionales tiene un valor incalculable para la historia de Guatemala, comparable únicamente con el del doctor Salvador Aguado, cuyo alumno fue Don Pancho, y de la doctora Luz Méndez de la Vega. No en vano la época dorada del Departamento de Letras de la USAC fue cuando lo dirigió el doctor Albizúrez. Una pléyade de críticos literarios y escritores guatemaltecos son “descendientes” directos de aquella época dorada.
Pero la vida y el trabajo de Don Pancho no se centraban en la Universidad de San Carlos. Nunca negó el apoyo a nadie. La Universidad Rafael Landívar puede presumir de la participación del doctor Albizúrez en la formación de los estudiosos de letras en la Licenciatura y Maestría en Literatura Hispanoamericana, mientras que la Universidad Francisco Marroquín tiene en sus planes de estudio el Diplomado y la Maestría en Lingüística, organizados en colaboración y con un apoyo incondicional de Don Pancho.
Los últimos años, a pesar del deterioro de su salud, Don Pancho no dejaba de trabajar y de ayudar a los que acudíamos a él. Como miembro del consejo directivo de la Academia Guatemalteca de la Lengua (correspondiente de la Real Academia Española), el doctor Albizúrez organizó en 2012 en Guatemala la asamblea de la Asociación de Academias de la Lengua, dedicada al 125 aniversario de la AGL a la que asistieron los investigadores de los 22 países de habla hispana y donde recibió el reconocimiento de parte de los académicos. Además, en esta asamblea presentó su última investigación dedicada a la lexicografía guatemalteca. También tuvo tiempo de leer y darme valiosos consejos y observaciones sobre mi último libro.
Por todas estas aportaciones y por el legado que nos deja Francisco Albizúrez Palma, quedará para siempre en la historia de Guatemala y del mundo hispano. El hombre de una humildad extraordinaria quien supo trascender. El maestro, compañero y colega quien siempre estuvo para apoyar y aconsejar. El académico de talla universal. ¡Hasta siempre, Don Pancho!
Artículo publicado en el diario digital República.GT

Libertad, emprendimiento y planificación

junio 5, 2014

Antón A. Toursinov

empresarialidadLa mayoría de los graduados de las carreras de administración de empresas y de economía – aunque no exclusivamente, por supuesto – sueñan con abrir sus propios negocios después de graduarse o, incluso, durante la carrera. En efecto, las universidades del país suelen ofrecer programas de ayuda al joven empresario que, en su mayoría, consisten en el apoyo logístico para los emprendedores, en la elaboración de los planes de negocios y en el aval de la planificación empresarial sin la que no es posible comenzar un nuevo negocio.

Por suerte, vivimos en un país lleno de libertades y posibilidades empresariales y comerciales. De hecho, como muestran múltiples encuestas, más del 40% de los jóvenes administradores de empresas logran este sueño de trabajar por cuenta propia, bien asociándose con otros emprendedores, bien de manera individual. Claro que el éxito de estas empresas es menor al porcentaje indicado pero casi siempre gracias a la correcta planificación y al prometedor plan de negocios. Este indicador es mucho más alto incluso que en los países del así llamado primer mundo donde los graduados suelen llenarse de experiencia en las empresas ajenas.

No es de extrañar que tantos jóvenes intenten – muchos con éxito – ser empresarios en Guatemala, tomando en cuenta que las pocas empresas estatales que existen son ineficientes, llenas de burocracia y convertidas en el freno del desarrollo económico y social del país. Es una de las razones del porqué los países con las características semejantes al nuestro (por el tamaño, tipo de economía, estructura social, etc.), requieren con urgencia de los emprendedores jóvenes, dinámicos, con educación correspondiente y con un criterio empresarial amplio y abierto.

Este camino hacia el libre mercado y la cooperación social lo construyen, en primer lugar, los empresarios. Los empresarios exitosos, además de ser personas precavidas y sagaces, son previsores y cautos. Su éxito en gran medida se construye sobre una correcta planificación a corto, mediano y largo plazo.

Para que una actividad empresarial marche de manera fluida y provechosa, es preferible realizar previamente un pronóstico que determinaría los objetivos del desarrollo de la empresa y los caminos para alcanzarlos. El mismo proceso de la planificación dentro del libre mercado es una tarea bastante compleja por que, además de los aspectos propios de la administración interna, debe abarcar los fenómenos económicos globales, tales como la inflación, las contingencias de las crisis y los eventuales fracasos y los riesgos que conllevan, las aptitudes y posibilidades de la competencia que siempre existe (y debe existir). No se puede olvidar de los asuntos jurídicos en la materia no solo comercial sino también laboral.

Son diferentes los tipos de la planificación. Según el factor de tiempo puede ser planificación estratégica, a largo plazo, y planificación operativa, es decir, a corto plazo. El objeto de la primera es la inversión del capital, la capacidad de producción, las necesidades financieras y la estructura organizacional de la empresa. Mientras que el objeto de la planificación operativa en la gestión empresarial es el gasto del negocio, el cálculo de los ingresos y egresos, es decir, toda la actividad comercial corriente.

Hay que tomar en cuenta que prácticamente no existen negocios capaces de evitar el crédito para su funcionamiento. En el mundo globalizado no se puede prosperar sin recurrir a los préstamos externos. Para la prueba de la factibilidad de estos tipos de financiación sirve el plan de negocios tanto para el propio empresario como para los acreedores (un banco, una empresa o, incluso, los familiares o amigos) que deben asegurar su inversión y minimizar las posibles pérdidas en caso de un eventual fracaso de la empresa-deudora. En caso de apelar a los bancos o empresas que financian a los jóvenes empresarios, su decisión puede ayudar a mejorar el plan de negocios o, inclusive, descartarlo. Los financistas pueden servir de árbitros con los ojos más objetivos que los cercanos al aspirante.

Por ejemplo, un banco-acreedor puede tomar uno de tres tipos de decisiones que deben ser tomadas como una evaluación del futuro negocio: rechazar la solicitud del prestamos por falta de competitividad o la rentabilidad insuficiente de la empresa; otorgar el crédito pero con la condición de una garantía o fianza de parte del empresario debido al riesgo de los objetivos de la empresa; u otorgar el préstamo sin fianza ni garantía material pero con la participación del acreedor en la empresa en calidad del socio.

El plan de negocios de un empresario, sobre todo si es novato, debe reflejar con la precisión exacta la viabilidad y la rentabilidad de su actividad comercial. Y, quizá, lo más importante: debe dar respuesta a la pregunta si esta actividad, este trabajo es lo que realmente llena al aspirante, si de verdad es lo que él quiere y desea que sea la misión de su vida. Y, tal vez, no solo la suya, sino de los que rodean al futuro empresario, dependen de él moral y económicamente (no solo los familiares y parientes sino los trabajadores con los que compartirá este sueño).

También, es necesario recalcar que, a pesar de todas las libertades empresariales de las que goza Guatemala como pocos países de Latinoamérica y capacidad de sus emprendedores jóvenes, no podemos hablar del libre mercado ni del capitalismo hasta que en el país reine el Estado de Derecho, el pleno respeto a las leyes por parte de todos los ciudadanos (o, por lo menos, de los empresarios) y desaparezca el mercantilismo que nos caracteriza. Es un proceso bastante largo y doloroso que exige el esfuerzo de todos y en el que cada uno debe comenzar con sus propias acciones.

Publicado en la revista “Futuro”, número 206, Guatemala, 2014

Visita al estudio de un artista: Jorge Mazariegos Rodríguez

junio 4, 2014

Magalí Villacorta de Castillo (*)

 

JorgeMazariegosRodríguezEn una soleada mañana el maestro, con  su acostumbrada afabilidad y sencillez, abre las puertas de su estudio para que yo, una aficionada a la pintura, pero neófita en las técnicas utilizadas y en los rigurosos caminos que un artista debe recorrer para  consagrarse en la manifestación de su arte, pueda disfrutar de ese lugar en el que cada día plasma en sus lienzos la riqueza que lleva dentro.

El lugar es acogedor, en el centro está un caballete y sobre él, la obra que tiene  en proceso, un paisaje que representa un pueblo del altiplano guatemalteco.  Tubos de pintura en tonos cálidos y fríos, pinceles, lienzos en proceso de elaboración, cuadros ya terminados que conforman su propia colección, catálogos de  grandes artistas de todos los tiempos y archivos con las fotografías de trabajos realizados a lo largo de su carrera nos rodean, todo esto en un  ambiente ordenado y lleno de luz, envuelto en las notas de un concierto de Beethoven.

El maestro Mazariegos Rodríguez canta con  su obra a  Guatemala, a sus costumbres, a sus pueblos, a los humildes campesinos que día a día cultivan la tierra y con amor cuidan de sus animales, no permite que olvidemos aquellos pueblos con casitas hechas de adobe y coronadas con tejas de barro, paisaje que la naturaleza destruyó hace tantos años dejándonos en su lugar otras muy distintas, frías, cubiertas con láminas brillantes.

Tantos homenajes de que es objeto el maestro Mazariegos, son una forma de decirle gracias por no permitir que olvidemos lo que en realidad somos, un pueblo laborioso y amable que atesora con celo sus costumbres de siempre.

 

(*) Magalí Villacorta de Castillo es alumna del Diplomado en Arte del siglo XIX del Neoclasicismo al Posimpresionismo, Departamento de Educación – UFM.

El estudio de un pintor: Elmar René Rojas

junio 2, 2014

María del Carmen Rademann Quezada de Blasberg (*)

Imagen publicada en Prensa Libre en noviembre de 2010.

Imagen publicada en Prensa Libre en noviembre de 2010.

Tengo el privilegio de entrar a un espacio mágico lleno de color donde sus personajes rondan en un universo desconocido para nosotros, al cual podemos acceder por medio de sus obras.  Las cuales son ventanas para que entremos a su mundo.

El estudio de este  maestro del arte plástico guatemalteco está dentro de su residencia.    Los cuadros de su colección privada  se encuentran desde la entrada  se abre  un universo de color, de temas y de épocas.   El tiempo pasa frente a mí cuando los observo, uno a uno.  Son testimonio de las épocas en que fueron pintados, algunas convulsas y violentas y otras de profundo sentimiento.

Su estudio es un mundo privado al cual pocos pueden acceder.  Este espacio ha sido adecuado un sinfín de veces, comenta.  Mueve paneles y  mesas de un lado a otro para poder trabajar sus piezas.

Los lienzos están  clavados en las paredes, uno tras otro, son  de diferentes dimensiones.   Cada uno es  un universo distinto lleno de personajes mágicos, de colores vibrantes y vivos.  Son ventanas al mundo  propio que ha creado y que vive en su mente.

Debajo de los lienzos hay mesas largas donde el maestro coloca sus colores, pinceles, paletas, lijas… de una forma ordenada. Toma sus instrumentos y aplica los colores de forma rápida, sabe dónde están.   Así va creando sus obras, su mente se conecta con su cuerpo para adentrarse en este mundo tan especial.

Toda la atmósfera está sumergida en música clásica.  Este espacio no tiene ventanas al exterior, lo cual me llama la atención.   Siempre he pensado que el artista se inspira en la naturaleza, este no es el caso de Elmar René Rojas pues su inspiración está dentro de él.  La música es lo único que puede penetrar, la que lo acompaña en el proceso creador.

El maestro es una persona inquieta.  Va de una pieza a otra.  No trabaja durante la  jornada solamente una obra.  Necesita movilizarse y, en muchos casos, subir a escaleras y andamios para alcanzar las partes superiores de sus grandes lienzos los cuales son fabricados especialmente para él por sus dimensiones.

El piso está cubierto por variadas y diferentes alfombras.   Algunas, incluso, han sido cortadas para adecuarse al espacio que necesita.

Luego de esta visita bajamos a un espacio inferior.

Aquí crea obras de dimensiones más grandes de las que caben en el estudio superior.   Este espacio está hecho para funcionar como  teatro.  Lamentablemente, un incendio impidió que fuera visto.  Las paredes con las cicatrices  por el  fuego, tienen una pátina interesante.   Clava sus enormes lienzos en páneles blancos, limpios y frente a ellos mesas con todo su equipo y colores.  Es fascinante verlos y luego observar las obras llenas de magia.

En este espacio ha colocado sus esculturas de piedra que son trabajadas en el lago de Atitlán.  Estas esculturas han salido de sus cuadros, son personajes mágicos que he podido conocer anteriormente en su obra pictórica.

Luego de mi visita llego a la conclusión que un artista crea su espacio de trabajo según sus necesidades propias, no son estándar, dependen de cada uno.  Y, en el caso de Elmar, su inspiración no viene del exterior sino de su mundo interior, donde viven sus personajes mágicos.

 

(*) María del Carmen Rademann Quezada de Blasberg es alumna del Diplomado en Arte del siglo XIX del Neoclasicismo al Posimpresionismo, Departamento de Educación – UFM.