Creatividad e inteligencia

May 20, 2013

Antón A. Toursinov

La creatividad es propia para todas las personas, pero tal parece que la mayoría ni siquiera sospecha de sus capacidades y nunca piensa en ellas. Sin embargo, una persona inteligente es capaz de despertar estas aptitudes para poder utilizarlas en su vida tanto personal, como académica y profesional. Esto no significa que cada uno de repente pueda ser músico o poeta pero sí puede aprender a encontrar las maneras creativas y no tradicionales de resolver distintos tipos de problemas que se planteen. Este proceso intelectual creativo se llama razonamiento divergente.

El desarrollo de la creatividad depende directamente de la personalidad y de la preparación: cuanto más sabe la persona, le es más fácil analizar el problema desde varias perspectivas. La persona creativa se encuentra en un constante proceso de aprendizaje e intenta conocer no sólo lo que se refiere a su ámbito de actividades sino trata de ampliar sus intereses. Así, una persona creativa es alguien que piensa y razona de manera original y es capaz de tomar decisiones originales.

Para definir el proceso del pensamiento divergente, el sicólogo estadounidense Joy Paul Guilford define seis aptitudes que acompañan la creatividad: fluidez (capacidad para dar muchas respuestas ante un problema, elaborar más soluciones, más alternativas); flexibilidad (capacidad de cambiar de perspectiva, adaptarse a nuevas reglas, ver distintos ángulos de un problema); originalidad (se refiere a la novedad desde un punto de vista estadístico); redefinición (capacidad para encontrar funciones y aplicaciones diferentes de las habituales, agilizar la mente, liberarnos de prejuicios); penetración (capacidad de profundizar más de ir más allá, y ver en el problema lo que otros no ven) y; por último, elaboración (capacidad de adornar, incluir detalles).

Otro sicólogo estadounidense, Ellis Paul Torrance, considera que la creatividad incluye una alta sensibilidad ante los problemas, ante la falta de conocimientos o ante los conocimientos contradictorios; ante las acciones que se deben tomar para determinar los problemas, encontrar las soluciones a base de las hipótesis. La interpretación y la valoración de la creatividad requieren distintos tipos de los exámenes del razonamiento divergente, los cuestionarios sobre la personalidad y el análisis de la propia actividad creativa.

Uno de los especialistas en el razonamiento divergente, el consultor británico Andy Green, pone en práctica distintas técnicas del desarrollo de la creatividad y subraya que estos ejercicios deben corresponder a, por los menos, uno de los siguientes criterios: ayudar a detener temporalmente el análisis crítico; estimular la generación de ideas múltiples; permitir enfocarse en los detalles de la situación o en los problemas; ayudar a combinar los elementos heterogéneos; estructurar la información, elaboración de la idea y la valoración de la situación; apoyar la dirección creativa de los pensamientos; evitar la preocupación; asegurar el tiempo adicional para la creatividad.

A continuación se presentan, de manera resumida, algunas de las técnicas del desarrollo de la creatividad, propuestas por Green. Lea más »

Preguntas Ingenuas a la Luz de la Lámpara de Diógenes

May 10, 2013

Amable Sánchez Torres

Homenaje devoto a la mujer,

sin la cual todo hombre es…

“inconcebible”

¿Quién ha mentido aquí?  ¿Quién ha engañado?

¿Quién dijo “la mujer tuvo la culpa”?

¿Quién la empujó y la puso en el patíbulo?

¿Quién levanta la piedra y quién acusa?

¿Qué hombre o qué dios o qué fantasma

que tras el árbol del saber se oculta

dentro del paraíso?  ¿Qué pretende

después que degustó la dulce fruta?

¿A quién quiere engañar?  ¿Por qué se esconde?

¿Quién acunó su llanto y quién su cuna?

¿Quién veló su desvelo?  ¿Quién su fiebre

calmó con un sorbito de agua pura?

¿Quién lo llamó hijo mío?  ¿Quién a solas

sin dormir lo esperó en noche sin luna?

¿Quién le enseño a decir sol y le dijo

esa estrella que ves ahí es la tuya,

esa libélula frágil tu caballo,

esa nube arcangélica tu brújula?

¿Quién le mostró que la ternura es fuerza

y que al fin la que gana es la ternura?

¿Quién hizo del dolor torre de oro,

telar de la paciencia, hada y musa

de la sonrisa fiel, de la esperanza

escala hacia la dicha, de la duda

certeza en flor, seguridad del aire

y de la maldición buenaventura?

¿Quién fue su compañera, quién fue su madre,

quién fue su hermana y quién su sierva ilusa?

¡Eva… Ave… Eva!  Gira el mundo

en tu quicio de lágrima fecunda.

Dicen que preguntando se va a Roma.

Si Roma en la sordera se refugia,

¿a quién preguntaremos, sino al viento?

Y el viento, que ni hablar sabe, murmura:

mujer, mujer, mujer…, mujer poema,

mujer albor, palmera, oasis, música,

mujer alondra, cielo despejado,

mujer samaritana, risa y súplica…

Mujer, mujer, mujer… ¿Quién te condena?

Yo te absuelvo.  Ve en paz.  Mía es tu culpa.

Bereshit bará Elohim et hashamáyim…

…y su voz se hizo en ti destino y ruta.

Valoración de la obra de arte

May 9, 2013

Thelma Muratori de Wyld

A lo largo de la Historia ha variado lo que se considera lo más importante a la hora de valorar una obra de arte, configurándose así las distintas tendencias historiográficas de la Historia del Arte.  A finales del siglo XIX surge la primera de las grandes corrientes historiográficas de la Historia del Arte, el Formalismo, en el que se defiende el arte como forma, frente a las tendencias idealistas anteriores que entendían la obra de arte como una experiencia sentimental.  Para esta corriente, el arte se da a través de una forma, por lo que tiene una importancia decisiva en su análisis y estudio.  Los principales miembros fueron los de la Escuela de Viena: Riegl o Wölfflin, en Francia F. Focillon.

Entre los siglos XIX y XX, en que se desarrollan la Iconografía y la Iconología, como oposición al Positivismo y al Formalismo, cuyo objetivo es el significado de la obra de arte, ocupándose la Iconografía del estudio del origen y desarrollo de los temas figurados que aparecen en las obras de arte.  La iconología lo que hace es penetrar en su significado.  Sin excluir el aparato formal, en el análisis se trata de establecer en la obra tres niveles de interpretación: a) identificar lo representado, mediante una descripción de los elementos que la integran; b) identificar el tema y sus valores simbólicos o alegóricos, analizando su origen y variación a lo largo de la Historia; c) identificar el significado, las ideas o valores que el autor trata de transmitir.  Sus principales representantes son: E. Panofsky, E. Gombrich y R. Wittkower.

A partir del Materialismo Histórico, desde el Marxismo, se vincula la obra de arte con la estructura económica, social, cultural, política, etc., dando lugar a la Sociología del Arte, cuyos miembros más conocidos son Arnold Hauser, y P. Francastel.  La obra de arte está ubicada en el contexto histórico, para lo que se tomará en cuenta las circunstancias que la hicieron posible en cada época, y así poder entenderla completamente en la actualidad: el mecenas, el público a la que iba dirigida, las circunstancias históricas y políticas en las que se originó, la ideología predominante al momento de su creación, su posible intención propagandística, etc.

Posteriormente, ante la sensación de que el análisis de la obra de arte no estaba aún completo, surgen corrientes como la Psicología del Arte, que se deriva de dos tendencias: la que incide en la psicología del autor, que explica la obra a partir del carácter, de la inspiración o de los avatares del artista; y la que se preocupa de la psicología del receptor, entre los que podemos citar a Rudolph Arnheim y su “Teoría de la percepción”.

También el Estructuralismo tiene un papel importante en la interpretación de la obra de arte, trasponiendo al lenguaje del arte el  mismo proceso de análisis que se aplica con cualquier tipo de lenguaje comunicativo, la distinción entre un significante (la obra en sí) y un significado (su aportación temática).  W. Benjamín, Mukarovsky y N. Goodman, son los que hacen la mayor aportación desde esta perspectiva.

Se puede decir entonces, que cada una de estas corrientes historiográficas ha realizado importantes aportaciones, ya  que han contribuido enormemente a enriquecer el análisis de la obra de arte, aunque  se pueden llegar a complementar estos puntos de vista con otras tendencias.

Patrioterismo, globalidad e individuo

May 7, 2013

Antón A. Toursinov

El siglo XXI a menudo lleva el nombre de la época de globalización. En efecto, ya no es posible que cada país, cada pueblo o, inclusive, cada persona, vivan aislados del resto de la humanidad, sobre todo cuando de los aspectos académicos, económicos y laborales se trata.

Durante la primera mitad del siglo XIX tanto en las artes como en la política nace un movimiento con fuertes raíces nacionalistas conocido como Romanticismo. Su idea central consistía en la independencia de los pueblos, el rechazo al multiculturalismo y la superioridad de una sola etnia en la composición social de la nación. Este patrioterismo es conocido ahora como chauvinismo. Sin ninguna base lógica se establecía que cada pueblo y cada raza tienen sus propios rasgos que les son característicos y que los diferencian de los demás pueblos y de las demás razas. La idiosincrasia se arraigó de tal manera en estos dos siglos de la historia de la humanidad que hasta ahora una gran parte de la población suele apelar a ella en todo el mundo.

Si es latino, es impuntual; el guatemalteco es trabajador, el gringo es emprendedor, el japonés es reservado, el inglés es prepotente, los franceses son buenos amantes, a los italianos les gusta hablar mucho, los suecos son callados, y un largo etcétera. Todos estos prejuicios no tienen ninguna razón lógica sino se basan o en la autopresentación o en las ideas que dominaron las mentes de muchas personas con poca sabiduría por distintas causas.

En el concepto del patrioterismo solo existe la imagen de lo colectivo, lo general, lo colectivo mientras que el centro de atención debe ser un individuo concreto. No hay que ser psicólogo para deducir que cada persona tiene su carácter diferente de los demás, no existe la tal cultura nacional que, en realidad, está compuesta por las culturas que a cada uno de nosotros nos inculcan primero los padres que nos educan y después los centros de enseñanza con sus maestros. La irresponsabilidad tanto de algunos padres como de algunos maestros es creer que el estado (los políticos) hará este trabajo de convertir a un individuo en la parte de una cultura colectiva. ¡Grave error!

¿Cuántas veces se puede escuchar las frases como “el profesor es un europeo y no entiende nuestra cultura” o “el fulano vino acá y nos impone las normas que son buenas en su país pero acá no funcionan”? Detrás de estas frases se ocultan las autojustificaciones del mal actuar y de la incompetencia real de los que se quejan y se hace creer que el profesor, el jefe o el “extranjero” es mala persona y nos está haciendo la vida imposible solo porque somos diferentes. Con la mentalidad basada en la idiosincrasia no es posible prosperar debido a que se buscan las razones que justifiquen nuestros rasgos negativos y rechacen lo verdadero positivo.

Si ponemos como ejemplo dos países tan lejanos pero a la vez históricamente parecidos como los EE.UU y Australia, veremos que el individuo (y no una etnia o un pueblo predominante) es la base de la sociedad. Eso significa que la educación se centra en la persona y no en lo colectivo. Quizá por eso nunca escucharemos allá sobre “nuestra cultura estadounidense” o “cultura australiana” sino las características individuales de cada persona. Hay quienes refuten diciendo que son estados jóvenes por eso no crearon su cultura y su idiosincrasia, pero es otra idea falsa. 200 años (más que muchas naciones latinoamericanas, africanas y europeas) es más que suficiente para crear la idiosincrasia. No obstante, en lugar de ella lo que se creó allá y les ayudó a prosperar no es la idea de una integración cultural o religiosa sino la integración personal e individual en la sociedad y el valor del individuo.

Es demás recordar el nacismo y el fascismo alemán, italiano, japonés cuyos orígenes no solo están en el Romanticismo europeo sino en complejos personales de sus ideólogos. La idea de la supremacía de una nación en el mundo, de un grupo étnico dentro del propio país, su papel “histórico” en la humanidad y, por ende, sus “derechos” sobre los demás es tan carente del sentido común como enfermizo. Estas pseudoideas estaban destinadas al fracaso desde su concepción.

La era en la que vivimos exige la globalización. No es una elección, es un hecho. Los que se oponen a ella, buscan arraigarse en el pasado. Pero hay que recordar que la historia (en griego “cuestionar”) enseña a no cometer los errores del pasado y progresar. El progreso es marcha adelante, en el tiempo no es posible retroceder, solo queda asumir lo negativo (y lo positivo) y sacar conclusiones para un futuro. Sin embargo, como vemos en la actualidad, esta capacidad de razonamiento no le es dada a todos. Por eso resurgen y renacen las ideas descabelladas del nacismo, del chauvinismo y otras tantas.

Los ámbitos académico y empresarial no pueden existir sin la globalización, sin la universalidad y sin la integración de todos los implicados en ellos, sin importar su origen étnico, racial, cultural y nacional. El conocimiento es universal por naturaleza por ello es sumamente provechosa la globalización para generar las nuevas ideas, los nuevos conocimientos, los nuevos modelos de producción y, al final, los nuevos mercados. Al fin y al cabo todo esto trae beneficio para todos: para cada individuo, para sus países y para la humanidad en general.

No se puede olvidar de que el bien común no es otra cosa sino la suma de los bienes individuales.  Es la razón por la que la idiosincrasia y las ideas nacionalistas son carentes de sentido.  El éxito de un individuo lleva al éxito de una comunidad y no es al revés.  La integración consiste en buscar los nuevos horizontes personales, laborales, académicos para el provecho personal lo que al final significa que será beneficioso para la familia y para la sociedad.  Abogar a las características culturales significa buscar excusas para el retroceso, estancamiento y mediocridad.

Publicado en revista Futuro, edición 196, año XVII, 2013, Guatemala.

Mi lectura del Quijote, segunda parte 8

May 2, 2013

Jorge Luis Contreras

Escucho la voz del Quijote. Ya no hablamos así. Más bien no hemos sabido nunca hablar así.  Es gallardo el decir hidalgo, incuestionable.  Sancho topa su palabrería vulgar con el frontón del elevado tono discursivo del gigante enamorado.  Van al Toboso.

No es solo la profundidad del Quijote; es, y más contundente, la poética cadencia que embelesa al lector cuando Quijano expone sus argumentos.  Ángel es Dulcinea, ángel tiene la del Toboso, ángel como León Felipe llamaría a nuestra Isabel.

Don Quijote percibe, como siempre, simple a Sancho.  Le endilga, le acicatea, le declama, y, sobre todo, le declara que su amor por Dulcinea es una decisión. Sancho puede solo en su defensa anunciarse simple, transparente y fiel creyente.

Sancho, el simple Sancho, discurre largamente acerca de la trascendencia de los caballeros matagigantes y su inferior condición respecto de los santos mártires cristianos que llegan, incluso, a tener templos de veneración más solemnes que reyes y césares. Luego, colige, habrá que hacerse frailecillos humildes con pasaporte seguro al cielo.

Sancho es ahora hijo de la zozobra. Mintió a su señor acerca de Dulcinea.  La verdad asoma rauda cuando amanecen los héroes a las puertas del Toboso.

El peligro de la sobrecarga informativa

April 29, 2013

Antón A. Toursinov

Al destacar una idea concreta de todo el abanico de pensamientos, imágenes visuales, sonidos que rodean nuestra vida, solemos aplicar una de las capacidades más importantes para cualquier persona: la capacidad de análisis. Esta se basa en la división de una idea grande en varias pequeñas. El análisis va de la mano con otro aspecto de suma importancia, con la síntesis, que se basa en la combinación de cierta cantidad de información asentada en algún principio determinado.

A estas alturas de la historia de la humanidad, con el predominio de la tecnología, la dificultad de procesar toda la información obtenida a diario, a cada momento, puede resultar frustrante. Tratamos de categorizarla, priorizarla a partir de nuestra experiencia de vida y de trabajo.

Todas las profesiones que requieren preparación universitaria exigen la capacidad de análisis. Una persona intelectual sabe a qué tiene que prestar atención. Así, el que no está acostumbrado a entrenar su mente, no se fija en los detalles cuando ve un objeto, obvía su importancia. Precisamente los detalles, su clasificación mental a partir de ciertos criterios, su integración y su relación con el objeto de estudio en su totalidad, permiten producir las ideas y, en general, ser productivo.

La pereza mental es un peligro para cualquier persona. Uno de sus efectos es la simplificación y limitación analítica que sustituyen el análisis por el “me gusta” o “no me gusta”. Estos efectos eliminan la verdadera valoración de los objetos, procesos, ideas y no permiten tomar las decisiones justificadas. Una de las causas que llevan a estos efectos es la sobredosis informativa a la que estamos sometidos en las últimas décadas.

Los especialistas psicólogos afirman que cada día es más difícil lidiar con el exceso de la información. El escritor estadounidense Alvin Toffler en su libro Future Shock (1970) predijo este efecto y le puso el término de “sobrecarga informativa”. Resulta que con la gran cantidad de la información que debemos procesar, el cerebro comienza a fallar y a negarse a analizar todos los datos y esto nos dificulta tomar decisiones en general o tomar decisiones correctas y precisas en particular. Aun si la persona logra tomar una decisión, inicia el martirio psicológico de obsesionarse con la idea de si la decisión es correcta o no.

La doctora estadounidense Sheena Iyengar, profesora e investigadora en la Columbia Business School, una de las especialistas en la toma de decisiones de más autoridad en el mundo, en su libro The Art of Choosing, analizó el proceso de la búsqueda del trabajo por los estudiantes universitarios. El resultado comprobó la hipótesis expuesta arriba: cuánta más información procesaban los estudiantes, cuánto más se enteraban sobre la compañía donde querían trabajar, los sueldos, su ambiente corporativo; menos estaban contentos con su elección. La duda carcomía a los postulantes: ¿acaso es un buen trabajo?, ¿qué tal si el trabajo que rechacé para aceptar este habría sido mucho mejor?

Es difícil si no imposible localizar la verdad en este huracán informativo. La situación es semejante a las redes sociales en internet donde cada uno habla de lo que le da la gana, lo que siente, presenta “su verdad”, sus versiones, sus valoraciones, y, sin embargo, es un trabajo mental titánico separar la verdad de lo imaginario, de lo falso o de lo exagerado. Este fenómeno, denominado por los especialistas “twitterización de la cultura” (o “facebookización”), ha revolucionado la mente de millones de las personas en todo el mundo, los ha vuelto adictos a los dispositivos electrónicos móviles para estar al tanto de lo que pasa en la internet casi 24 horas al día. No obstante, reconozcamos que también ha traído bastante beneficio tanto económico (más producción de estos aparatos significa más puestos de trabajo y más impuestos), tanto político (las últimas revoluciones en el mundo árabe, las manifestaciones en varios países, cuando la gente ha sido convocada en pocos minutos, y los demás han podido seguir en vivo estos acontecimientos vía redes sociales), como educativo (a través de la tecnología la educación a todos los niveles ahora es universal, las distancias no existen y la calidad ya no depende solo de qué tan lejos está la escuela o la universidad del “centro de la civilización).

Pero, en este flujo de datos contradictorios perdemos los detalles, perdemos el tiempo tratando de enfocarnos en las cosas de poca importancia y, como resultado, se nos olvida el objetivo de la búsqueda.  En lugar de desarrollar la memoria y las capacidades analíticas, el cerebro trabaja solo para percibir la información y “se recalienta”, absorbiendo más información de la que es capaz de procesar.  Todo ello lleva a las consecuencias cognitivas desastrosas. Lea más »

Mi lectura del Quijote, segunda parte 7

April 15, 2013

Jorge Luis Contreras

Capítulo 7

Dos planos.  Real es el llanto del ama que ve como se precipita su señor hacia la tercera desventura.  Real también su razón que ha dado hasta para proveer de la más rigurosa dieta al antes molido señor llegado de la segunda.  Sansón es joven y, como el león -piensa, muy al inicio- que podrá con la empresa de impedir la inminente salida del hidalgo.

Imaginación pura es el coloquio de Sancho y don Quijote.  Dichos y tergiversaciones empalman la famosísima charla con las posturas sustentadas en los libros del hidalgo y los mil refranes del panzón.  Don Quijote no desea negociar.   Sancho quiere sueldo, el hidalgo no puede ceder porque eso no está en los textos caballerescos.

Sansón, ahora asesorado por el cura y el barbero tiene preparada la trampa.   Ni la sobrina ni el ama sospechan hacia dónde va la labia  del bachiller que, en lugar de hacer entrar en razón al loco, lo precipita hacia el viaje que, percibimos, no tendrá regreso.  Se habla de testamentos, se anuncian escuderos haciendo fila para pedir el trabajo, se dan abrazos de Judas a mitad de la noche. Ya vemos las sombras caminantes.  La rechoncha con la bolsa del dinero, la escuálida y gigante con los ojos enternecidos por la aventura.

Peter Cobb nos habla acerca del seminario “El artista como emprendedor”

April 8, 2013

El 27 de febrero tuvimos la visita de Peter Cobb, coautor del libro “The profitable artist”, a la Universidad Francisco Marroquín.  Peter es Coordinador de Proyectos Especiales en la NYFA – New York Foundation for the Arts.

En el enlace al video que aparece a continuación, Peter Cobb platica con Luis Figueroa, acerca de los proyectos que lleva a cabo en la NYFA y de lo que sería el seminario internacional en el que participaron 70 artistas, provenientes de México, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Guatemala.

El seminario internacional “El artista como emprendedor”, realizado en Guatemala del 28 de febrero al 3 de marzo, fue organizado en conjunto por la NYFA, el Departamento de Eduación – UFM, el IGA, La Fototeca y Alfred University de Nueva York.

Mi lectura del Quijote, segunda parte 6

April 1, 2013

Jorge Luis Contreras

Capítulo 6

Y, otra vez, los salvadores asechan.  Esta vez la criada mastica retóricas para que don Quijote desista.  El hidalgo, en acto gentil, se baja de su dignidad caballeresca para persuadir a la ingenua.  Le hace ver que, andando los caminos con el honor como divisa, él solo cumple su destino.

Al alegato ya se suma la sobrina.  El de la triste figura se pone cariñoso. Don Quijote es fuerte, valiente, sano, caballero.  Otra vez los lectores a quienes cansa lo ordinario y hastía vivir en la era de la vulgaridad pueden preparar la partida para, con hidalguía ilimitada, salvar al mundo de su estrechez y escasas luces.

Ya diserta Quijano cual predicador de púlpito.  Este dice la verdad.  Discurre Alonso respecto de los linajes humildes, grandes, venidos a menos, acrecentados, plebeyos, nobles… Desfilan faraones, césares, príncipes, monarcas.  El hidalgo los usa para darse la razón, para que posibilite su nueva y legítima salida tres, con más armas que letras por camino estrecho que lleva (y llevó) a la inmortalidad.

Mi lectura del Quijote, segunda parte 5

March 15, 2013

Capítulo 5

Jorge Luis Contreras

Don Quijote es un gran vendedor de sueños.  Los cuestionables anhelos del hidalgo son ciertísimas realidades para Sancho, y se constituyen en problemas vitales para la señora Panza. Los destinos de la familia del escudero están en discusión.  Fábulas, apólogos, alegorías, cuentos didácticos se han multiplicado para hacer que los hombres aterricemos dejando de lado la ilusoria posibilidad cuya sentencia más probable es un no rotundo porque la vida es, más bien, trágica. Esto cuando construimos sobre posibilidades.  Aquí el tono de la discusión de los Panza se eleva porque ella quiere para su hija un igual como marido, mientras que el nuevo corredor de aventuras la vislumbra casada con alguno de sangre real.

Lo interesante es el vertiginoso camino que los esposos recorren subidos en el vehículo de los sueños que ha echado a andar don Quijote. Mientras los vemos hablar también vemos que Sancho, cada vez más, parece Quijote.