¿Por qué leemos?

Por: alumnos del Profesorado en Lenguaje y Ciencias Sociales, y de la Licenciatura en Lengua y Literatura (*)

Libro y libre son palabras que juntas llevan una basta carga simbólica. Provienen del mismo vocablo y sólo una letra las distingue. Al respecto, el escritor Sergio Pitol dijo: «El libro es uno de los instrumentos creados por el hombre para hacernos libres». A partir de la lectura encontramos diversas voces que explican el mundo. Las letras, además, son poderosas armas para combatir la ignorancia, el aburrimiento.

En su obra La República, Platón criticó a los poetas porque los textos se enfocan en las musas y no en una intención educativa. En ese sentido, valdría la pena preguntarse también, ¿para qué leemos?

Así como el escritor, el poeta, el artista, el soñador y el pensador tomaron su pluma y plasmaron en el papel sus deseos de dar, de cambiar,  aportar, los lectores pueden descubrirse en un libro.

Además se  ha dicho que un pueblo lector progresa y es libre. Y es que la existencia vital de un libro no se basa en su contenido por sí solo, sino en la sinergia que se crea entre lector-autor.

Imágenes, relatos, información. Todo es amalgama. ¿Por qué leemos? ¿Para qué leer? Al leer acumulamos conocimiento y el conocimiento es poder. Pero un acto que a simple vista podría resultar sencillo e irrelevante, va más allá  de acumular saberes y lo que estos otorgan a quien los posee.

Decodificar un texto siempre dejará un legado. Por mínimo que este sea. La realidad se abre a partir de lo que plasma, por ejemplo, un naturalista cuando retrata con crudeza la vida, o bien un crítico que luego intenta indagar en los porqués.

Por si estas razones no bastaran, seamos niños o no, leer aumentará nuestra capacidad de análisis, comprensión, y argumentación.

En cuanto a qué método es el adecuado para leer, se considera importante anotar que debería hacerse una combinación de todos los conocidos. Decroly, por ejemplo, propone que las actividades básicas son las que han de vertebrar todo aprendizaje, a partir de la observación, asociación y  expresión.

En el placer también hay conocimiento. Y en el conocimiento puede existir placer. Descubrimos, aprendemos. Leemos porque vivimos.

 

DÍA DEL LIBRO

De las muchas herramientas de las cuales el hombre ha hecho uso, solo una de ellas, el libro, le ha permitido lograr un acceso universal a la cultura y al progreso, mientras fortalece los cimientos de la comprensión de la historia y el mundo, así como los valores sociales que se dinamizan en su entorno.

El 23 de abril es la fecha simbólica para celebrar la literatura universal, coincidiendo con la muerte de dos grandes de la literatura, Cervantes y Shakespeare, estableciendo de forma acertada un homenaje al libro y sus autores.  ¿Por qué un Día del Libro? A pesar de los avances tecnológicos que en algunos casos han hecho perder popularidad al libro como representante de la cultura, es innegable la relevancia que este ha tenido a través de la historia. Se ha dicho que un pueblo que lee progresa, pero también un pueblo que lee es un pueblo libre. Un libro es capaz de contener tanta libertad como la conciencia misma del hombre que lo lee.  La existencia vital de un libro no se basa en su contenido por sí solo, sino en la sinergia que se crea junto a su lector.

Las generaciones actuales han sido seducidas hasta ser sumergidas en un mundo social virtual, en donde el número de seguidores determina la popularidad y el éxito, más no su trascendencia.  No vislumbro a un youtuber trascender como Góngora, Calderón de la Barca, Pío Baroja, entre otros, si su profesión se basa en modas e influencias juveniles que no llenan el vacío que la literatura se ha encargado de llenar por siglos.  El mundo –o por lo menos gran parte de él–, no ha notado la importancia de la lectura y por ende, la importancia de su libertad. Gracias a los libros conocemos el drama, el romance, el suspenso y la fantasía; con ellos sentimos, lloramos, reímos, gritamos, suspiramos y soñamos.  Es por  la lectura que aprendemos a ser libres, libres de pensar, libres de ser y pertenecer, libres de crear e imaginar y, sobre todo, de alcanzar una conciencia de libertad.

 

¡Feliz Día del Libro!

 

(*) Carmelita Elizabeth Arbizú Lázaro, Armando David Dieguez Mérida, Camila Fernández Juárez, Luis Mario Martínez Balcárcel, Jimena María Mosquera Calderón, María Alejandra Pazos Vindas, Noemí Peña Lezana, Luis Adolfo Alvarez Rodas, José Raúl Barrios Pernillo, Lily Jeannette Dávila de León, Emilio Alfonso Pacay Aguilar, Claudia Lorena Sequeira García.

Código de Hammurabi

Por: David Jaime Hernández Gutiérrez

Código de Hammurabi. Imagen: Wikipedia.

Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que el Código de Hammurabi es una de las grandes maravillas que produjo el mundo antiguo y uno de los primeros intentos de plasmar por escrito la ley que rige la vida cotidiana de los seres humanos

Todos hemos visto imágenes de la estela donde se encuentran las 282 leyes que mandó escribir en piedra el monarca babilonio Hammurabi durante su reinado comprendido entre 1790 a.C. y 1750 a.C. (aunque dependiendo de las fuentes consultadas, nos pueden dar unas fechas ligeramente diferentes), pero ¿cuál es su contenido y qué es lo que convierte a esta estela en una de las grandes maravillas del mundo antiguo?

Comenzaré con unos datos técnicos sobre la estela para que nos hagamos una idea de su tamaño y composición, ya que mide unos 2,25 metros de alto y está enteramente hecha con basalto, una de las rocas más abundantes de la tierra. En la parte superior de la estela, vemos un bajorrelieve que representa a Hammurabi, en pie, frente al dios del sol y de la justicia de Mesopotamia, llamado Shamash. Inmediatamente bajo dicha escultura se encuentran inscritos, en caracteres cuneiformes acadios, las leyes que rigen la vida cotidiana de Babilonia.

Parte superior de la estela. Imagen: Wikipedia

La parte superior de la estela resulta sumamente interesante por la simbología que presenta. Como he comentado sucintamente arriba, encontramos al Dios del sol y de la justicia, Shamash, sentado sobre un trono entregando una vara de medir a Hammurabi, en pie frente a él. Dicha vara es el símbolo del poder judicial y de la justicia. Podemos ver más simbología aquí. Los pies de Samash se encuentran apoyados sobre un escabel (taburete pequeño para apoyar los pies cuando se está sentado) de escamas, símbolo de la montaña, indicando que el dios se encuentra en una esfera superior al de todos los babilonios y solo Hammurabi es digno y capaz de alcanzar esta esfera para comunicarse con el dios. Podríamos mencionar también los rayos solares que encontramos tras la cabeza de Shamash, símbolo del dios del sol, lo cual ratifica ante qué divinidad se encuentra Hammurabi, por si hubiera dudas.

Por último, respecto al bajorrelieve, se nos muestra un elemento habitual del Próximo Oriente Antiguo: los dioses son los que dictan las leyes, con lo cual, éstas están imbuidas de un aura divina, es decir, las leyes son de origen divino. Podríamos ir un poco más allá y ver en este Código el primer ejemplo de que hay leyes sagradas que ni los reyes pueden cambiar. Que se lo digan a los reyes absolutos de la época moderna (37 siglos después), que pelearon durante todo el siglo XIX para que no hubiera leyes sagradas que estaban por encima del poder del rey.

La parte inferior de la estela es la que resulta de mayor importancia y la que convierte al Código de Hammurabi es una de las maravillas del mundo antiguo.

Parte inferior de la estela: aquí encontramos las 282 leyes escritas en acadio, lengua extinta hablada en la antigua Mesopotamia. Imagen: Wikipedia

Aquí encontramos las 282 leyes, inscritas en acadio, lengua extinta hablada en la antigua Mesopotamia. Hammurabi mandó colocar copias en las plazas de la ciudad para que todas las personas que supieran leer conocieran la ley.

Como introducción a las leyes, encontramos la justificación que hace el monarca de dicho Código:

“(…) entonces Anum y Enlil* me designaron a mí, Hammurabi, príncipe piadoso, temeroso de mi dios, para que proclamase en el País el orden justo, para destruir al malvado y al perverso, para evitar que el fuerte oprima al débil, para que, como hace Shamash Señor del Sol, me alce sobre los hombres, ilumine el País y asegure el bienestar de las gentes.”

Cuando Marduk** me encargó llevar el orden justo a las gentes y mostrar al País el buen camino, puse en la lengua del País la ley y la justicia y así fomento el bienestar de las gentes”.

Pasando a las leyes propiamente dichas, podemos encontrar, entre otras:

  1. Si un hombre quita el ojo de otro hombre, su ojo será quitado.
  2. Si un hombre extrae el diente de otro hombre, su diente será quitado.
  3. Si un hombre golpea a una mujer embarazada, lo que le provoca el aborto, entonces deberá pagar 10 shekels por su pérdida..
  4. Pero si la mujer muere también entonces la hija del agresor será sentenciada a muerte.

*Anu era el dios del cielo, señor de las constelaciones, que vivía con su esposa, ki, en las regiones más altas del cielo. Enlil era el señor de los cielos y la tierra. Junto a Enki, formaban la tríada mesopotámica

** Shamash fue dios local de Babilonia, donde se le conoció por otros nombres como Marduk

Encontramos aquí la referencia directa a la Ley del Talión, principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma impone un castigo con el objetivo de alcanzar una reciprocidad por el crimen cometido. Dicha ley la vemos mencionada varias veces en la biblia, como por ejemplo en el Éxodo 21:23-25:

Pero si sucede una desgracia, tendrás que dar vida por vida,

ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,

quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión.

Y sigue el Código con multitud de leyes que tratan de regular todos, absolutamente todos, los aspectos de la vida cotidiana, con el objetivo de que nada escape a la ley y todo el mundo conozca las sanciones de cometer hechos contrarios a la ley divina. Asimismo, es de los primeros ejemplos del principio de presunción de inocencia, ya que el acusado o acusador debía presentar pruebas tanto para acusar como para defenderse. ¡Vaya con estos babilonios!

Sobre este hecho se ha escrito mucho ¿Podemos considerar el Código de Hammurabi como un código de leyes civilizado o más bien, deberíamos considerarlo como un código de leyes salvaje e incivilizado? Mi postura es la primera. Considero, sin lugar a duda, el Código de Hammurabi como un acto de civilización y no de salvajismo o barbarie. Hoy en día es fácil criticar el Código y catalogarlo de salvaje por imponer penas como mutilaciones o el desprecio por la integridad de esclavos y mujeres. No es correcto ni justo valorar el pasado con nuestros valores actuales. Este es un error muy habitual que solemos cometer todos y que vale la pena detenernos para escapar de esta trampa tan habitual.

Yendo a la Babilonia de Hammurabi, este Código resultaba ser muy civilizado, ya que lo que hace es limitar la venganza por parte del agredido. Si quitas un ojo, el agredido tiene derecho a quitarte un ojo, no a matarte. Lo mismo pasaría con el que roba, se le quita una mano, pero no se le mata. Viendo así el Código, creo que nos resultará más fácil a todos afirmar que el Código de Hammurabi fue un avance serio de civilización y no de barbarismo.

Por último, y algo que siempre trato de mostrar en mis clases, es que el contexto histórico es fundamental para comprender todo hecho o acontecimiento, así como cualquier elemento del acervo artístico a lo largo de la historia. En este caso, nos centramos en el Código de Hammurabi y hemos hablado de un rey babilonio, Hammurabi, y de un imperio, el Babilonio, pero ¿Qué sabemos de ellos?

En este mapa podemos ver el valle del Tigris y Éufrates, cuna de la civilización más antigua conocida. En dicho valle podemos ver ciudades de relevancia capital en el mundo antiguo como son Ur, Lagash, Uruk, Kish o Babilonia, entre otras. Fuente: anthropologies.es

Imagen: icarito.cl

Nos encontramos en torno al año 1750 a.C., en el conocido como Imperio Babilónico, cuya historia se divide en dos etapas separadas por el periodo de dominación asiria:

  • Imperio Paleobabilónico o amorrita(1792 – 1595 a.C.)
  • Imperio Neobabilónico o caldeo(626 – 539 a.C.)

Dicho imperio desaparecerá tras la conquista de Ciro II el Grande dando paso al Imperio Persa

Resulta interesante que, en Babilonia se hablaba el acadio (lengua semítica) a pesar de que sus fundadores, los amorreos y sus sucesores los casitas, no contaban con el acadio como lengua nativa.

Con la llegada al trono, en torno al año 1782 a.C. del sexto miembro de la dinastía de Babilonia, Hammurabi, Babilonia logra vencer sobre el resto de Mesopotamia, alzándose como la ciudad más importante y, por consiguiente, su dios principal, Marduk, será alzado a la cabeza del panteón de dioses locales.

Hammurabi se lanzó contra la ciudad de Assur (que daría nombre a Asiria) y la ciudad de Larsa, ciudades más poderosas que Babilonia, pero cuyos monarcas eran bastante ancianos y no contaron con la energía suficiente para hacerle frente. Tras las campañas de 1763 a.C. en Larsa y la de 1755 en Asus, se hizo con el control del valle de los ríos Tigris y Éufrates.

En este contexto de autoridad máxima en toda Mesopotamia es donde encontramos la realización del Código de Hammurabi, que puede interpretarse como un elemento de propaganda política y ensalzamiento del rey, ya que hay evidencia de que, aunque las leyes estaban plasmadas en la roca, no se cumplían de manera sistemática.

Actualmente podemos contemplar la estela del Código de Hammurabi en el Museo del Louvre de París. Así que ya saben, la próxima vez que vayan al Louvre, el Código se convierte en parada obligatoria.

 

Este es solo un breve ejemplo de lo que podremos ver con más detenimiento y detalle en el nuevo Diplomado de Historia del Arte Universal que impartirá el Departamento de Educación de la Universidad Francisco Marroquín y que iniciará en enero de 2019.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Bravo, Gonzalo. Historia del mundo antiguo: una introducción crítica. Alianza. 2008

De Rojano Simón, Marta. Manual de Historia Antigua. Una panorámica de la antigüedad. Editorial Académica Española. 2012

Ramírez, Juna Antonio et alii. Historia del Arte. El mundo antiguo. Alianza Editorial. 2004

 

WEB

https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3digo_de_Hammurabi

http://www.anthropologies.es/el-codigo-de-hammurabi-y-sus-aspectos-militares/

https://emosqueira.com/2010/05/03/%C2%BFes-el-codigo-de-hammurabi-ley-del-talion-civilizado/

http://clio.rediris.es/fichas/hammurabi.htm

 

“El asesinato del cuervo”, de Pep Balcárcel

El asesinato del cuervo, el nuevo libro del escritor guatemalteco Pep Balcárcel (*), consiste en una colección de 13 relatos cortos sobre la angustia, el miedo y la desesperación. A partir de esta nueva obra, Balcárcel logra retratar una parte de la sociedad guatemalteca actual.

De ágil lectura y con un estilo especialmente visual, el libro construye la historia de varios personajes incapaces de descubrirse a sí mismos, mucho menos salvarse, y que van hundiéndose a un ritmo acelerado en un mundo que no piensa protegerlos de ninguna forma.

Pep Balcárcel (Guatemala, 1993) ha publicado los poemarios Obelisco 65, Fragmentos y Olvidé decirte adiós, y el libro de relatos cortos Los ojos de lo insano.

El asesinato del cuervo, editado por Magna Terra editores, se presentará el próximo jueves 12 de octubre a las 6:30 PM en el Fondo de Cultura Económica. Habrá coctel de honor. Los comentarios estarán a cargo de Javier Payeras y Luis Pedro Villagrán.

 

(*) Pep Balcárcel es alumno de la Licenciatura en Lengua y Literatura, Departamento de Educación, UFM.

 

 

 

Caballitos, poesía que escuece el cuerpo

por Pep Balcárcel

Cuentan que por el siglo XIX, en México, cuando los hacendados salían a caballo para vigilar sus cultivos, llevaban consigo, además de agua un cuerno bovino lleno de licor y decían que era “para el tequila en el caballito”. El nombre caballito pasó más adelante a nombrar el pequeño vaso cilíndrico, que se utiliza para beber tequila.

Caballito es además el nombre del poemario de Paolo Guinea publicado por Editorial Cultura en 2014. Los textos, breves sentencias, aforismos de vida, comparten también características con el licor. La vida, como un trago que ingresa y escuece las entrañas, se retrata en cada una de sus páginas.

“El poeta no pelea por su vida, huye de ella”, decía Luis Cardoza y Aragón. Huir. Escapar de la cotidianidad que a veces duele, que, estática, se cuela por todo el cuerpo y no se detiene. Entonces clama Guinea en una de sus páginas: “No es ansiedad, sino éste corazón que pasó a vivir a mi mano”.

El corazón en la mano como metáfora; la imagen frágil. El poeta que llora. Escribir es en ocasiones un ejercicio de recordar. Abrir cada herida. Tener la memoria, el corazón, a la vista y notar cada una de sus fisuras. Eso hace quien se desnuda en versos. Y los poemas de este libro son precisamente eso, alguien que se enfrenta con la realidad, con todo lo que lleva dentro de sí y que, muchas veces, “es ajeno”.

Paolo Guinea abre los ojos y mira hacia dentro, hacia sí. “Hay un ápice de ti en todo esto que no es tuyo”. Un shot, un golpe. El ápice, según el DRAE, puede ser la parte más delicada de algo. Así, el poeta se cuestiona, dialoga consigo mismo, ve más allá de ese dolor. ¿Le pertenece? ¿Es aquello que lo rodea lo que duele?

“No se me fue la voz/ es que pasó un poema/ y mientras levitaba/ ambos hacíamos sumario de su eco”. Los textos, como disparos, construyen imágenes-espejos sobre la existencia misma. En la brevedad está el dolor, la esperanza; el poeta que lleva a cuestas sus recuerdos y, sin embargo, aún espera que “hierva el agua”.

Con un ritmo entre nostálgico pero de alguien que busca salvarse en la poesía, Caballitos se convierte en una pieza fundamental, en un trago del que podemos salir dañados, pero que nos hará disfrutar el recorrido.

La trilogía del (des)amor y la desesperación

Por: Pep Balcárcel

“Me gustan los libros que son fruto de un ajuste de cuentas, de la rabia, de una eclosión”, responde Alberto Fuguet en una entrevista realizada por El Confidencial en 2016. La pregunta era en referencia a una frase de Alfredo, personaje principal de su última novela Sudor (Literatura Random House, 2016).

Alfredo Garzón, cuarentón, editor de Santillana, pendiente a todo momento de Grindr está por vivir tres días de desbordante pasión, de miedo: toda la intensidad que el cuerpo hemofílico de Rafita Restrepo Santos, hijo del famoso escritor del boom Rafael Restrepo Carvajal, inspirado en Carlos Fuentes, durante la Feria del Libro de Santiago. Padre e hijo están allí para presentar el libro que hicieron en conjunto El aura de las cosas; y el sello Alfaguara no piensa escatimar en gastos, en cumplirles los caprichos.

Entre ellos, el deseo de Rafita, que Alfredo sea su acompañante durante su estadía en Chile.

—Sí. Es cierto. Sí. Claro que sí. Me gustabas. Más que eso y lo sabes.

—Lo sé.

—Me gustaba que fueras tan loser, sí… Tan vulnerable y perdido y…

—Quedemos hasta acá, Álex.

Antes de ese intenso octubre, Álex, escritor y cineasta llega a ajustar cuentas con Renzo, su amigo, con quien vivió un bromance, o un bad romance, como dice Álex. Una relación de años, un amor sin sexo, algo inacabado: el dolor porque nunca pudieron concretar. Es que Renzo insiste en que es hetero y que las noches que durmieron juntos, abrazados, no quiso que se desnudaran y recorrieran sus cuerpos.

“Voy a escribir de ti”, advierte Álex. Y así da inicio No Ficción (Literatura Random House, 2015).

En Santiago también, otro escritor, Alejo Cortés prepara su segunda novela: Caída Libre. Se la dedica a J, que se salvó. Es José, su mejor amigo. Pero en el texto autobiográfico, que podría incluso verse como una venganza de Alejo, nunca escribe sobre él.

Antes de su publicación, Alejo se suicida en la piscina de su familia. Invierno es una película que dura cinco horas; una historia sobre todo lo que deja un autor que ya no está, un hombre que, más adelante, lo sabremos en Sudor, estaba enamorado “del” José y sabía de la imposibilidad que pasara algo entre ellos.

Fuguet ha dicho que sus tres últimas obras: No Ficción, Invierno y Sudor son una “trilogía del deseo y la amistad masculina”.

El deseo y la tragedia. En orden cronológico: primero Invierno, la película más arriesgada del chileno. Dividida en tres partes y que puede encontrarse gratis en Cinépata, su archivo de cine latinoamericano que comparte de forma gratuita. El autor con miedo, enamorado, inseguro, el que confiesa todo -o casi todo- en su novela cúspide.

El enamorado que observa a su amigo con sonrisa triste. A los ojos. Y cuenta su vida entera: menos su amor.

Lo sabe nada más Garzón, cuando hablan sobre soledad, sobre desesperación, sobre todo eso que parece nunca ocurrir. Lo hablan en Sudor y, de paso, comentan que haber visto a Renzo con Álex, les parece extraño verlos junto.

¿En ese momento habrá Álex publicado ya su novela, en la que escribirá sobre su relación?

Porque Álex, el otro escritor, sí lo hace, confiesa su amor, y en un diálogo intenso; lleno de ternura, de rencor, de nostalgia convence a Renzo que lo suyo no era una amista. Que era algo más.

¿Qué pasa al final? Fuguet deja la duda abierta.

El único que no sufre por enamorarse de un hetero es Alfredo: sabe dónde buscar y cómo. Pero deja que su pasión lo haga perder la cabeza por dos millennials caprichosos: Julián y Rafita. Ambos lo usan, lo abandonan a su suerte y durante una fiesta de Halloween, Garzón los verá besarse apasionadamente frente a él.

Huirá, para en su camino recibir la trágica noticia: la muerte de Rafita durante la fiesta. Correrá. Creerá que no es cierto mientras vuelve. Y verá su cuerpo, ensangrentado, en medio de la pista de baile.

Más que una colección de literatura y cine gay, Fuguet nos ofrece recortes, fragmentos, del dolor; de personajes que viven a la deriva y que buscan, sin éxito alguno, reconstruirse a través del amor, salvarse de una u otra forma y sin embargo, caen el abismo, ese que recuerda a la canción de Joy Division: Love will tear us apart.

 

Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor

“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”. Proverbio hindú

Según la Organización de Naciones Unidas, el 23 de abril fue declarado como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor porque coincide con la fecha en la que fallecieron Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega en 1616. También corresponde con el nacimiento o la muerte de otros autores prominentes, entre ellos: el francés Maurice Druon (23 de abril 1918 – 14 de abril 2009), autor conocido por la serie de novelas históricas titulada Los reyes malditos, publicada entre los años 1955 -1977; el islandés Halldór K. Laxness (23 de abril 1902 – 8 de febrero 1998), ganador del Premio Nobel de Literatura 1955 por su “poder vívido y épico que ha renovado la gran narrativa islandesa”. El ruso nacionalizado estadounidense Vladimir Nabokov (23 de abril 1899 – 2 de julio 1977), autor de Lolita, Pálido fuego y Ada o el ardor, entre otras. El catalán Josep Pla (8 de marzo 1897 – 23 de abril 1981), considerado el prosista más importante de la literataura catalana contemporánea; y, el colombiano Manuel Mejía Vallejo (23 de abril 1923 – 23 de julio 1998), periodista y escritor representante de la narrativa colombiana contemporánea.

Vicente Clavel (Valencia, 1888 – Barcelona, 1967), escritor, traductor, periodista y editor. Se dedicó a la difusión de la cultura a través de los libros.

En España se celebró del primer Día del Libro, el 7 de octubre de 1926, tres años luego de que el escritor valenciano Vicente Clavel lo propusiera ante la Cámara Oficial del Libro en Barcelona. No fue sino hasta en 1995 cuando se convirtió en una fiesta internacional, después de que la Unidad Internacional de Lectores lo solicitara a la Organización de la Naciones Unidad para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con el fin de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual.

La razón principal de esta celebración es motivar a las personas, especialmente a los niños y jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y a valorar las irremplazables contribuciones de aquellos quienes han impulsado el progreso de la humanidad a través de la literatura.

Ah Eh Ih Oh Uh, Aeiouh, Aei ou, ou

Camila Fernández (*)

San Sebastian“Agarrándome una mano con otra, bailo al compás de las vocales de un grito ¡A-e-i-o- u! ¡A-e-i-o-u! Y al compás monótono de los grillos. ¡A-e-i-o-u! ¡Más ligero! ¡A-e-i-o-u! ¡Más ligero! ¡No existe nada! ¡No existo yo, que estoy bailando en un pie! ¡A-e-i- o-u! ¡Más ligero! ¡U-o-i-e-a! ¡Más! ¡Criiii-criiii! ¡Más! Que mi mano derecha tire de mi izquierda hasta partirme en dos —aeiou— para seguir bailando —uoiea— partido por la mitad —aeiou—, pero cogido de las manos —¡criiii… criiii!”.

(Ahora que me acuerdo, Leyendas de Guatemala por Miguel Ángel Asturias)

No existe, canta y baila. Se sostiene bailando en un pie; así es como no se tiene. No existe el que baila en un pie, escribe. Con sus propias manos se parte por la mitad. Con sus propias manos escribe ¡criiii… criiii!. No es la representación de una fractura. Con las manos primitivas todavía, se desgarra a sí mismo para entrar en sí mismo. Las manos desean conocer a su cuerpo.

Miguel Ángel el niño que ve las estampas de los venados y encuentra que se parecen a San Sebastián. Es el niño frente a la imagen desnuda. Es el niño que se hiere con las ramas del bosque. Es el niño herido que entra más profundo en la selva, en la que mientras el bosque cierra los caminos, él va abriendo otros.

Infinitas entradas inventadas. Se entra.
Se penetra de regreso al vientre de la madre cuando todos los machos y todas las hembras son la madre. Se penetra con la piedra sin edad. Se penetra la humedad que no envejece. “Salí del pueblo muy temprano, cuando por el camino amanecía sobre las cabalgatas. Aurora de agua y miel. Blanca respiración de los ganados. Entre los liquidámbares cantaban los cenzontles. La flor de las verbenas quería reventar”.

(*) Camila Fernández es alumna de la Licenciatura en Lengua y Literatura del Departamento de Educación, UFM)

Vlad Pavlov: sobre el cine, el teatro y cómo es un actor

En 2008, mientras yo estaba en Inglaterra por mis asuntos académicos, una revista de arte mexicana –ya extinta–, para la que solía escribir críticas teatrales, me pidió que visitara el famoso festival artístico anual The Fringe en la ciudad escocesa de Edimburgo y escribiera de alguna de las obras representadas en sus escenarios. Es así que vi la obra The Self-murder que no solo me impactó por su contenido sino también por el juego de los jóvenes actores rusos que interpretaban los papeles de los únicos dos personajes de la pieza: Valeria Koltsova y Vladislav Pavlov. No los conocía antes, supe que ambos actores eran recién graduados de una de las escuelas teatrales más antiguas y prestigiosas del mundo –la Academia Rusa del Arte Teatral (RATI-GITIS, por sus siglas en ruso). Quizá por el papel, pero el actor, en aquel momento de 24 años de edad, me impresionó tanto que yo ya sabía desde aquel momento que él ocuparía un lugar digno entre los artistas rusos más destacados.

Mientras que, para los que amamos el teatro, Pavlov es un actor teatral destacado por sus papeles en la clásica Los hermanos Karamazov de Dostoyevski o su última obra El banco (Skameika), drama escrito a finales de los años 70 del siglo pasado por el dramaturgo Aleksandr Guelman, y puesto en escenas de los teatros más importantes de Moscú, San Petersburgo y de otras ciudades rusas por distintos directores. Por cierto, la obra en la que participa Vlad Pavlov – junto otra vez a la actriz Valeria Koltsova – es dirigida por el director uruguayo Raúl Rodríguez da Silva.

En febrero del 2017 Vlad se encontraba en Los Ángeles, California. Hablamos con el actor sobre su trabajo, sobre el cine y el teatro y sobre importantes aspectos del trabajo actoral que sirven de consejos para los jóvenes quienes aspiran a conquistar los escenarios y las pantallas.

Bienvenido a nuestro continente, Vlad.

Muchas gracias.

Muchos actores de cine y de televisión, que ya son famosos y reconocidos en sus países, buscan ampliar sus posibilidades en otros lugares, sobre todo, en Hollywood. ¿A qué se debe esto? ¿Serán importantes las ambiciones para un actor?

Soy bastante realista y entiendo que en un país ajeno cuesta más trabajar. El actor debe tener no tanto ambiciones como una imaginación desarrollada. La esencia del trabajo de actor consiste en convertir la imaginación en la realidad. Es lo que estoy haciendo ahora mismo. El actor, al igual que cualquier artista, debe desarrollarse continuamente. Es necesario entrenarse y buscar nuevos caminos siempre.

¿Cómo llegaste a ser actor? ¿Con qué soñabas cuando pensabas en ser artista?

Mi sueño desde niño era ser un actor. Nunca tuve problemas con elegir la futura profesión. Cuando veía el cine, sabía exactamente a qué me iba a dedicar. Me interesan tanto los personajes dramáticos como los cómicos. La vida en general es diversa por eso quiero probar de todo.

Muchos jóvenes sueñan con ser actores, pero ¿cuáles son las características y habilidades necesarias para poder lograrlo? ¿Y qué habilidades son importantes para los propios actores?

Si uno aspira a ser actor, en primer lugar, debe estar preparado a trabajar 24 horas los 7 días a la semana. Es un trabajo muy difícil que requiere el control emocional completo. Es necesario ser muy observador, saber analizar el comportamiento de otras personas, por ejemplo, ¿por qué una persona se comporta de determinada manera en una determinada situación? Además, se debe mantener el cuerpo en óptimas condiciones porque es una herramienta muy importante para el actor. También, hay que trabajar con la voz, los movimientos, leer mucho. Y, claro que hay que soñar.

Tienes una amplia experiencia como actor tanto en el teatro, como en el cine y en la televisión. ¿Existen diferencias entre estos tres medios? ¿Cuál es tu preferido? ¿Y cuál es tu mejor papel según tu propio criterio?

Amo el teatro y amo la cámara. Todo lo que mencionas son distintos medios de existencia. En el teatro es necesario valorar el espacio real, es como considerar la distancia cuando conduces un auto. Los espectadores en la primera y en la última fila deben oírte bien. Todo ello viene con la experiencia. En cambio, en un plató de cine el actor tiene posibilidad de cometer un error, siempre se puede regrabar. Pareciera que es más simple, sin embargo, no es así cuando en invierno debes mostrar el verano o al revés. La cámara ve la mínima falsedad, es por eso que debes trabajar, por decirlo así, de la manera más realista posible. Para esto tienes que sumergirte en la vida del personaje. Si no, será un engaño que el espectador notará desde el primer segundo.

Respecto a mi mejor papel: no estoy seguro de que todavía lo haya interpretado. De otra manera, no tendría sentido seguir.

En nuestros países latinoamericanos, al igual que los EE.UU, a diferencia de Europa y de Rusia, la mayoría de los que quieren ser actores, piensan ante todo en la TV y en el cine y no en el teatro. ¿Por qué precisamente la preparación teatral es tan importante para todos los actores?

La preparación teatral es como el campo de entrenamiento militar para los soldados. Aquí los actores realmente trabajan sobre sí mismos y obtienen el resultado de inmediato. Teniendo el contacto directo con el espectador en el teatro, el actor entiende cuáles son sus posibilidades y sobre qué aun debe trabajar.

La escuela teatral rusa se considera una de las más fuertes en el mundo. El teatro, como arte, sigue viviendo y desarrollándose en Rusia a pesar de todas las crisis que atraviesa el país. Desgraciadamente, en nuestros países americanos, a diferencia de unos cuantos (Canadá, EE.UU, Colombia, Uruguay y, tal vez, Chile) el teatro clásico prácticamente no existe. ¿A qué se debe esto, desde tu punto de vista como artista? ¿Qué se puede (o se debe) hacer para desarrollar el teatro?

No puedo responder a esta pregunta con 100% de seguridad. Pueden ser peculiaridades culturales de algunos países. No obstante, América Latina tendrá otras cosas que no existen en otras regiones. Es necesario inculcar el gusto por el teatro desde niños. A lo mejor es útil crear una especie de estudios teatrales para los niños. Entonces, con mayor probabilidad, algunos de ellos construirán su propio teatro cuando crezcan.

Vlad Pavlov “El banco”

Tu último trabajo teatral, El banco por Aleksandr Guelman, está dirigido por el uruguayo Raúl Rodríguez. ¿Hay alguna diferencia de los directores rusos? ¿Cómo superan un actor y un director la barrera lingüística?

Para mí fue sumamente interesante trabajar con Raúl Rodríguez. Es la persona que ama el teatro por encima de todo lo demás en la vida. Se dedica al propio teatro y no a sus ambiciones personales de director. Conocí a Raúl cuando llegó a la Academia Rusa de Artes Teatrales para dirigir la obra “Sábado de vino y gloria” en la que yo interpretaba uno de los papeles. Nos hicimos amigos. “El banco” es el segundo trabajo que hacemos juntos. Raúl vio en esta pieza algo que, tal vez, no verían mis compatriotas. Llevó a la obra una partecita de su cultura. Y los espectadores, sin temor a equivocarme, aman nuestra obra. En cuando a la barrera lingüística, durante el trabajo nos solía ayudar una intérprete, sin embargo, a veces estaba ausente. Nosotros, los actores, no hablamos español, Raúl no habla ruso, pero nos entendemos a un nivel más profundo. Resultó que el idioma no es tan importante cuando se comparte el objetivo.

No se puede estar más que de acuerdo con todo esto. También es interesante saber quién es tu actor favorito que te guía.

Tengo muchos actores favoritos. Cada uno me ha impresionado durante distintas etapas de mi vida. Trato de observar las técnicas de interpretación de mis colegas. Lo más interesante lo guardo para tomarlo en cuenta. También es parte de nuestro trabajo. Me interesan las interpretaciones de Tom Hanks y de Javier Bardem. Ambos combinan los importantes rasgos masculinos como tranquilidad, dignidad y carisma.

Además de los EE.UU, ¿qué países de nuestro continente has visitado?

Nunca he ido a América Latina, aunque, cuando niño, veía con interés las novelas latinoamericanas. Me maravillaban los enredos de las intrigas, característicos para estas novelas. Estoy planeando una gira por América Latina para conocer más de cerca su cultura y para compartir la mía.

Encontrar poesía en los lugares comunes

Pep Balcárcel (*)

“Encontrar poesía en lugares comunes”. La frase la dijo el poeta Walter González, del Poetry Slam, hace ya cinco años. Aquella vez, nos encontrábamos en una librería de la zona 10 de la Ciudad de Guatemala y comentábamos el poemario del autor hondureño Frank Pineda. Casi siempre, para presentaciones, lecturas y demás, nos reuníamos allí o en un café de la zona 1. Alguno que otro bar nos abría las puertas.

 

poesiaLos espacios para literatura eran mínimos. Muchas puertas estaban cerradas. Editoriales como Vueltegato o Catafixia organizaban lecturas de poesía. Las Lecturas Urbanas, en el extinto Café Urbano son un recuerdo que siempre llevaré conmigo. Allí conocí a autores y autoras como Daniela Castillo, Luis Pedro Villagrán, Juan Pensamiento, Alina Kummerfeldt, Julio Prado y demás. A Pablo Bromo, editor de Vueltegato y gestor de estos eventos, también le debemos las Poeclécticas; en las que aprendí que la música y la poesía se llevan muy bien.

Pero los espacios eran reducidos. Mínimos. Siempre leían los mismos. Siempre llegaban las mismas personas. No sé cómo sea en el resto del país, pero en Guatemala, no salíamos de las mismas cosas. También, hago la acotación, la época de la que hablo es 2011 y 2012, poco más o menos.

Ya en 2014, con Pato/Lógica –mi editorial– y el apoyo de la música Mabe Fratti y el Ale R, de Chiribisco, nació Poetas en el Chiri; que originalmente se llamaba Poesía a Verga (por la maña que teníamos de emborracharnos antes de pasar a leer). Durante casi tres años, un grupo, algunos constantes, otros no tanto, nos reunimos un miércoles al mes para leer poesía y narrativa en ese bar, con acompañamiento musical.

La idea era descentralizar la poesía, que no leyéramos siempre los mismos, pero terminamos convirtiéndonos en otro grupo. Siempre agradeceré el espacio, a los autores constantes, a quienes en verdad pusieron empeño en la literatura, pero no se cumplió el objetivo real. Las lecturas del Chiri seguirán, pero no mensuales, y con una mecánica distinta.

Pero vamos al punto. Y lamento la introducción de cinco párrafos. Tengo la maña de extenderme. El punto de esta columna son las Noche en Verso, organizadas por Para Contarla. Sucede que el sábado cuatro de enero fui a una, la edición de su aniversario, y del (des)amor, en el Mercadito de Lola, en la zona 15 de la ciudá. Quedé encantado.

No necesariamente porque haya escuchado a las mejores voces de esta generación. Peco de honesto y así como escuché voces que valían la pena, hubo otras a las que se les nota la falta de lectura. Eso sí, el evento me parece fundamental, un esfuerzo importantísimo y ahora lo explico.

Primero que nada, esas personas, a las que les falta lectura, encontrarán un espacio dónde conocer a personas que ven, en el ejercicio de hilvanar versos, una necesidad. Podrán compartir libros, hablar de sus intereses y, si es su intención, comenzar a construir una carrera literaria; cosa difícil no en Guatemala sino en todo el mundo.

Por otro lado, las voces que empiezan a madurar, que empiezan a encontrar su intención poética, podrán darse a conocer. Y en un espacio que, para sorpresa mía, estaba lleno, llenísimo. Sorpresa porque en 2011, cuando leí por primera vez, éramos tres escritores y un señor (sí, uno, solo uno) como espectador. Parece que ahora las personas empiezan a interesarse más en las letras.

Además, la mecánica de la Noche en Verso es un micrófono abierto constante; abre las puertas. Un modelo arriesgado, sí, pero que no prioriza en ciertas personas. Da voz a quien la pide; será la persona frente al micrófono la que lo aproveche o no.

Detrás de este evento están las escritoras Eugenia Cruz y Paulina Méndez. Dos chicas muy talentosas y con un futuro muy prometedor. A Eugenia la he leído varias veces y lo que escribe me parece bellísimo, el ritmo con que plantea todo te atrapa y no podés evitar perderte en sus letras. A Paulina la escuché por primera vez el sábado: quedé con muchas ganas de leer más de ella.

El evento en sí me pareció distinto a todos los que he asistido. Noche en Verso y edición de amor: vaya lugar común que resultó no serlo. Encontré verdadera poesía; un chico que le hablaba a la nada y le temblaban las manos y la voz, pero que me dijo tanto en la brevedad de su texto. Tanto.

Quizá sea que la verdadera poesía está en blogs, en micrófonos abiertos, en los lugares comunes donde no esperás encontrarla. Está en estos eventos a los que, sin dudas, seguiré asistiendo. Finalizo aquí, porque aún queda mucho por escribir sobre lo que Eugenia y Paulina están creando.

Publicada originalmente en el Diario de Los Altos.

 

(*) Pep Balcárcel es estudiante de la Licenciatura en Lengua y Literatura del Departamento de Educación, UFM.

Benvenuto Chavajay: un “chunchero”

María José Prado Marroquín (*)

Mis padres me enseñaron a tratar de vivir de estas conexiones, a hablar con la piedra, bañar en el lago, tratar de que ese árbol tenga su sentido y tratar de que esa bolsa plástica negra que está volando arriba del pueblo pueda ser como un pájaro… Es lo más lindo tener una conexión. Todo lo que hago es una forma de sentir.1

Benvenuto Chavajay (Sololá, 23 de marzo de 1978)

Benvenuto Chavajay (Sololá, 23 de marzo de 1978)

Benvenuto Chavajay (1978-…) es un artista guatemalteco oriundo de San Pedro la Laguna, Atitlán, y en su obra se ha definido como un artista –no, no un artista sino un “chunchero”, un observador e interventor de objetos, de “chunches”– que busca alejarse de las convenciones, que son colonialidad; que busca alejarse de los esquemas impuestos por un pensamiento colonial y moderno, “occidental”. No obstante, Chavajay, aunque alineado a la lógica conceptual descolonizadora, explica que no se define a sí mismo como tal: “no sabía que existía una teoría sobre la descolonialidad en el arte, lo que yo quería era sanar una herida colonial y lo que tiene que ver con lo oscuro de la modernidad.”2

Y “sanar una herida” es una idea en la que Chavajay insiste: en concreto, sanar esa herida del ostracismo, del ver de menos lo que no va con las corrientes del gran mundo: tachar de analfabeto, de ignorante a quien se rige por un sistema de valores distinto; en concreto, al indígena guatemalteco, subestimado como ser humano pero también como artista. Es por lo último que Chavajay no solo se inserta dentro del campo de una estética contemporánea basada en el arte objeto, en la intervención más que en la creación –como reacción a los convencionalismos y academicismos–, sino que se aleja –siempre “se aleja”, que es otra idea central en su obra3– del folklorismo de los artistas, los pintores de su localidad. Su visión del “arte” busca ese alejamiento también de lo que convencionalmente llamamos arte. Su obra, que es retorno a la tierra –“al ombligo”, como lo explica él a veces–, se enfoca más en el concepto que en su cultura tz’utujil se relaciona más con “arte”: lo “sagrado”.

“En el pensamiento tz’utujil los objetos, las piedras, ya son sagradas porque son parte de la naturaleza (…) hablé mucho de los ‘chunches’ porque son objetos tirados en el suelo, entonces esos objetos yo quiero recuperar y dar esa alma como cuando mi papá me decía “mira hijo esa piedra tiene alma, tiene vida”. Uno no lo ve, pues el mundo occidental solo tiene esos dos ojos, pero el mundo de nosotros tenemos todavía el tercer ojo que tal vez no está colonizado todavía.”4

“Hay que regresar al ombligo”. La obra de Chavajay mueve a regresar a descubrir lo de nosotros, en esta tierra de Guatemala, a enfrentar esa “colonialidad-modernidad que anestesió (…) otras formas de estar y sentir.”5 Por ello, se define a sí mismo más como “un “chunchero” que retorna, se aleja, propone y manifiesta otras sensibilidades (…) se trata de dignificar los objetos (…) todo tiene alma, hasta una bolsa plástica tiene sentido. Entonces ya no hay nada qué hacer. Sino que hay que reconocer, identificar, multiplicar y dignificar. Es dar una segunda oportunidad a los objetos, a través de una fotografía, a través de un chunche.”6

 

1 “La dignidad de los chunches. Benvenuto Chavajay”, Revista Gimnasia, Guatemala, 23 de enero de 2015; disponible en: https://revistagimnasia.com/2015/01/23/bchavajay/
2 “Identidad, descolonialidad y resistencia, un acercamiento al pensamiento de Benvenuto Chavajay”, Salazar Ochoa, Diario La Hora, Guatemala, 30 de enero de 2015: disponible en: http://lahora.gt/identidad- descolonialidad-y-resistencia-un-acercamiento-al-pensamiento-de-benvenuto-chavajay/
3 “Por eso siempre le digo a los chicos que hay que vernos pero para ver hay que alejarse (…) también el arte es una forma de colonizarnos, y es mejor alejarnos un poco pero acercarnos más a lo más importante, a nosotros mismos, a la tierra, a nuestra cultura, y a la espiritualidad.”. (“Desobediencia visual: Una entrevista con Benvenuto Chavajay y Kency Cornejo”, en Decolonial Gesture, Issue 1, Volume 11, New York University, Hemispheric Institute E-Misférica, 2014.

(*) María José Prado Marroquín es alumna del Diplomado en Historia del Arte Guatemalteco y Curaduría