Saber argumentar

Antón A. Toursinov

La diferencia entre un ser racional y uno irracional radica en la capacidad del uso de la argumentación en las situaciones comunicativas pertinentes. A menudo utilizamos las frases como “en mi opinión”, “a mi juicio”, “creo que”, “estoy seguro” y otras parecidas, con la intención de hacer saber a nuestros interlocutores las ideas que consideramos oportunas para la ocasión. Sin embargo, pocas personas se preocupan por la importancia de nuestras opiniones para la contraparte. Entonces, los seres racionales saben que una opinión es válida y potencialmente aceptable siempre y cuando está bien sustentada por los argumentos.

En el lenguaje coloquial se suele llamar “argumento” cualquier idea emitida por el destinador del mensaje. Pero, en realidad, el argumento es un razonamiento válido apoyado por una serie de razones sobre las que se construye. Lo contrario del argumento serían los errores de razonamiento (falacias, sofismas, paralogismos) o simples proposiciones sin fundamento lógico (suposiciones, especulaciones o, incluso, mentiras).

Los filósofos griegos, entre ellos Platón y Aristóteles, se preocupaban por el buen uso de la argumentación. Así, la Teoría de la Argumentación nace de la fusión entre la Retórica –el arte de convencer– que se preocupa por la forma de los argumentos; y la Lógica –estudio del razonamiento– que se dedica a su contendido. Hasta ahora los filósofos, lingüistas, lógicos y otros científicos han dedicado sus estudios a la argumentación y, gracias a ellos, podemos presentar algunas reglas generales que nos ayudan a fortalecer nuestra capacidad de convencimiento. Sigue leyendo

Saber redactar

Antón A. Toursinov

El lenguaje es la capacidad única del ser humano que nos permite comunicarnos con precisión y coherencia. La capacidad de interacción verbal entre los seres humanos ha permitido avanzar en la historia, a llegar al progreso, a avanzar en la ciencia. Sin esta capacidad es imposible el desarrollo personal, la educación, la formación intelectual.

Es sabido que no es lo mismo hablar que escribir. La escritura obedece ciertas reglas lógicas y lingüísticas que deben ayudar a llevar la información precisa a los lectores. El lenguaje escrito es en el que más solemos fallar. Por consiguiente, los errores de redacción no solo pueden llevar a los malentendidos sino a los resultados mucho más desastrosos.

En nuestro sistema de educación la correcta redacción es parte del proceso de aprendizaje. En la mayoría de las carreras universitarias los trabajos escritos (ensayos, artículos, monografías, resúmenes, síntesis y otros) son cosa habitual. Muchas veces tenemos unas ideas novedosas y frescas a presentar en los trabajos escritos, pero no lo logramos por causa de la mala o insuficiente redacción. Es por eso que hemos decidido dedicar este espacio a unos consejos básicos sobre una buena redacción que, aunque son sencillos y lógicos, no se toman en cuenta y, al final, no obtenemos los resultados esperados de nuestros trabajos escritos en la Universidad.

En primer lugar, no hay que olvidar que la comunicación –sobre todo escrita– sirve para entendernos, para comunicar nuestra ideas con la mayor precisión posible. Por ello, es necesario tomar en cuenta el consejo más básico y a la vez más importante de la redacción: presentar las ideas con palabras concisas y coherentes para así evitar  ambigüedades. Existen muchas palabras ambiguas e imprecisas en español cuyo significado puede entenderse por el contexto, sin embargo, es preferible no dejar su comprensión al criterio del lector sino expresarse con claridad. Algunas de estas palabras son: “apuntar” (escribir y señalar), “palabra” (promesa y conjunto de sonidos con significado), “contar” (narrar y calcular) y una larga lista. Lo mismo puede pasar con las frases enteras creadas sin cuidado. Un ejemplo clásico es una frase como “otra vez quiero ir a París”. El que la dice, ¿quiere otra vez porque ya ha querido antes o ya ha ido antes? Sigue leyendo

¿Por qué leemos?

Por: alumnos del Profesorado en Lenguaje y Ciencias Sociales, y de la Licenciatura en Lengua y Literatura (*)

Libro y libre son palabras que juntas llevan una basta carga simbólica. Provienen del mismo vocablo y sólo una letra las distingue. Al respecto, el escritor Sergio Pitol dijo: «El libro es uno de los instrumentos creados por el hombre para hacernos libres». A partir de la lectura encontramos diversas voces que explican el mundo. Las letras, además, son poderosas armas para combatir la ignorancia, el aburrimiento.

En su obra La República, Platón criticó a los poetas porque los textos se enfocan en las musas y no en una intención educativa. En ese sentido, valdría la pena preguntarse también, ¿para qué leemos?

Así como el escritor, el poeta, el artista, el soñador y el pensador tomaron su pluma y plasmaron en el papel sus deseos de dar, de cambiar,  aportar, los lectores pueden descubrirse en un libro.

Además se  ha dicho que un pueblo lector progresa y es libre. Y es que la existencia vital de un libro no se basa en su contenido por sí solo, sino en la sinergia que se crea entre lector-autor.

Imágenes, relatos, información. Todo es amalgama. ¿Por qué leemos? ¿Para qué leer? Al leer acumulamos conocimiento y el conocimiento es poder. Pero un acto que a simple vista podría resultar sencillo e irrelevante, va más allá  de acumular saberes y lo que estos otorgan a quien los posee.

Decodificar un texto siempre dejará un legado. Por mínimo que este sea. La realidad se abre a partir de lo que plasma, por ejemplo, un naturalista cuando retrata con crudeza la vida, o bien un crítico que luego intenta indagar en los porqués.

Por si estas razones no bastaran, seamos niños o no, leer aumentará nuestra capacidad de análisis, comprensión, y argumentación.

En cuanto a qué método es el adecuado para leer, se considera importante anotar que debería hacerse una combinación de todos los conocidos. Decroly, por ejemplo, propone que las actividades básicas son las que han de vertebrar todo aprendizaje, a partir de la observación, asociación y  expresión.

En el placer también hay conocimiento. Y en el conocimiento puede existir placer. Descubrimos, aprendemos. Leemos porque vivimos.

 

DÍA DEL LIBRO

De las muchas herramientas de las cuales el hombre ha hecho uso, solo una de ellas, el libro, le ha permitido lograr un acceso universal a la cultura y al progreso, mientras fortalece los cimientos de la comprensión de la historia y el mundo, así como los valores sociales que se dinamizan en su entorno.

El 23 de abril es la fecha simbólica para celebrar la literatura universal, coincidiendo con la muerte de dos grandes de la literatura, Cervantes y Shakespeare, estableciendo de forma acertada un homenaje al libro y sus autores.  ¿Por qué un Día del Libro? A pesar de los avances tecnológicos que en algunos casos han hecho perder popularidad al libro como representante de la cultura, es innegable la relevancia que este ha tenido a través de la historia. Se ha dicho que un pueblo que lee progresa, pero también un pueblo que lee es un pueblo libre. Un libro es capaz de contener tanta libertad como la conciencia misma del hombre que lo lee.  La existencia vital de un libro no se basa en su contenido por sí solo, sino en la sinergia que se crea junto a su lector.

Las generaciones actuales han sido seducidas hasta ser sumergidas en un mundo social virtual, en donde el número de seguidores determina la popularidad y el éxito, más no su trascendencia.  No vislumbro a un youtuber trascender como Góngora, Calderón de la Barca, Pío Baroja, entre otros, si su profesión se basa en modas e influencias juveniles que no llenan el vacío que la literatura se ha encargado de llenar por siglos.  El mundo –o por lo menos gran parte de él–, no ha notado la importancia de la lectura y por ende, la importancia de su libertad. Gracias a los libros conocemos el drama, el romance, el suspenso y la fantasía; con ellos sentimos, lloramos, reímos, gritamos, suspiramos y soñamos.  Es por  la lectura que aprendemos a ser libres, libres de pensar, libres de ser y pertenecer, libres de crear e imaginar y, sobre todo, de alcanzar una conciencia de libertad.

 

¡Feliz Día del Libro!

 

(*) Carmelita Elizabeth Arbizú Lázaro, Armando David Dieguez Mérida, Camila Fernández Juárez, Luis Mario Martínez Balcárcel, Jimena María Mosquera Calderón, María Alejandra Pazos Vindas, Noemí Peña Lezana, Luis Adolfo Alvarez Rodas, José Raúl Barrios Pernillo, Lily Jeannette Dávila de León, Emilio Alfonso Pacay Aguilar, Claudia Lorena Sequeira García.

La manipulación en la comunicación

Antón A. Toursinov

manipulacióndemediosEl ser humano por su naturaleza es manipulador por un lado y proclive a ser manipulado por el otro. La manipulación es parte de la comunicación cotidiana, sin embargo, tal parece que en los discursos de interacción social es una estructura esencial. Surge la pregunta: ¿es ético el uso de la manipulación en tales ámbitos de la vida como el académico, empresarial y otros?

En primer lugar, es necesario definir qué es la manipulación en la comunicación, cuáles son sus características. Se considera manipulación discursiva la influencia que ejerce el manipulador (emisor de un mensaje) para motivar al manipulado (receptor del mensaje) a comportarse o tomar decisiones necesarias para el propio manipulador. Esta es la razón por la que la manipulación se considera un proceso coercitivo.

Entre las características principales de la manipulación hay que destacar su naturaleza implícita, sugestiva y sutil. El intento de manipular al interlocutor-destinatario será exitoso siempre y cuando este no se dé cuenta de tal acción por parte de manipulador-destinador, y por consiguiente no le es conocida su finalidad. Es importante que el manipulado crea y esté seguro de que todas estas ideas, pensamientos, sentimientos y decisiones son suyas, tomadas por él mismo voluntariamente.

Otra condición necesaria de la manipulación radica en las debilidades humanas aprovechadas por el manipulador quien a menudo elige como blancos de la persuasión los sentimientos como el orgullo, el amor propio, el sentido de la propiedad, el éxito financiero y económico, el poder, el profesionalismo, la fama y, sobre todo, los sentimientos negativos hacia un “enemigo” (real o virtual) común. Nadie desea ser visto como pusilánime, cobarde, mezquino o ignorante, es por eso que estos sentimientos son con los que suele jugar el manipulador.

Y la tercera peculiaridad de la manipulación consiste en las capacidades lógicas y lingüísticas del manipulador, es decir, selección de los medios de lenguaje utilizados para la finalidad específica en la que se utiliza la manipulación. En este caso se suele partir del concepto de persuasión en la que se apoya la manipulación. A diferencia del convencimiento, la persuasión utiliza el proceso pasivo de razonamiento (o mejor dicho, proceso irracional e irreflexivo o hasta la supresión del razonamiento) lo que se logra a través de las apelaciones a los sentimientos y no a las razones.

En la teoría de la comunicación la manipulación se opone a la argumentación y es una de las estructuras de razonamiento habituales si no únicas en ciertos tipos de discurso: en el político, en el religioso, en la publicidad. En efecto, cuando se trata de las promesas y de las acciones no realizadas todavía pero proyectadas para el futuro, la argumentación es poco eficaz y la manipulación comunicativa forma bases de las estrategias muy convenientes.

Además, la manipulación constituye una estructura importante en el ámbito empresarial y de negocios y puede ser constructiva tanto en las relaciones interpersonales en esta esfera de la acción humana como en la práctica gerencial: desde la creación de la imagen de una empresa hasta el proceso de lograr el objetivo común o colectivo.

Por ejemplo, un empresario en vez de la coacción puede (y debe) utilizar la sutileza en la dirección del trabajo de sus subordinados, creando así una idea ilusoria de cierta independencia y libertad en las acciones de los implicados. Al mismo tiempo, un buen empresario debe ser atento y evitar que los subordinados lo dirijan y lo manipulen a él. Asimismo, todas las estrategias manipulativas que se utilizan en la comunicación empresarial (en las discusiones, en las disputas, los debates, etc.) pueden ser divididas en tres clases: manipulaciones organizacionales, psicológicas y lógico-lingüísticas.

La manipulación organizacional es típica para las negociaciones, discusiones y tomas de decisiones. Está orientada a la suspensión de las discusiones por un lado o, por el otro, al choque de los puntos de vista contrarios de los participantes. Todo ello tiene un único objetivo: llevar las negociaciones y las discusiones por el camino perjudicial para el oponente. Algunos ejemplos de este tipo de estrategias manipulativas son dar la primera palabra a alguien respetable cuyo punto de vista es beneficioso para el manipulador debido a que la primera intervención suele formar la percepción posterior; la entrega de los documentos necesario a última hora, lo que evita que la parte manipulada no conozca los detalles de las negociaciones y discusiones, etc.

Mientras tanto, la manipulación sicológica se fundamenta en el empleo de los métodos arteros que permiten jugar con los sentimientos del manipulado. Entre ellos se puede mencionar la burla y el reproche que, al irritar al manipulado, lo hacen cometer errores en sus comunicaciones y acciones; el uso excesivo de las palabras desconocidas para el interlocutor-manipulado quien no se atreverá a aceptar su ignorancia y así hacerlo creer ser inferior; el uso de la generalización (“todos saben”, “todos están de acuerdo”, “nadie ha podido”, etc., que, con el empleo repetitivo, hacen que el manipulado tome las decisiones cómodas para el manipulador); apelaciones a la autoridad en la materia a discutir y muchos otros.

Por su parte, las manipulaciones lógico-lingüísticas consisten en la violación consciente de las leyes y reglas del razonamiento o, por el contrario, en la habilidad de su aplicación con el objetivo de la persuasión del interlocutor inexperto: violación del principio de razón suficiente cuando los argumentos y las pruebas son correctas pero insuficientes; el uso constante de todo tipo de falacias de causas insuficientes y de razones irrelevantes en las que las conclusiones salen de las causas y razones incorrectas, etc.

La capacidad comunicativa de una persona razonable no solo permite utilizar la manipulación donde sea necesaria, sino detectarla a tiempo para contrarrestarla. Es imprescindible subrayar que las manipulaciones se convierten en destructivas cuando el abuso (comunicativo) sobre el interlocutor supera el nivel admitido por la actividad específica. De esta manera, partiendo de lo moral y, por consiguiente, lo ético, se puede deducir que las estructuras manipulativas en la comunicación son aceptables hasta que lleguen al límite de lo moral (se vuelven engaño, mentira, estafa, etc.)

 

Publicado en la revista Futuro, número 202, 2013

La diversidad cultural y la empresarialidad

Antón A. Toursinov

 

diversidadLa multiculturalidad y la diversidad no son conceptos recientes. Los fenómenos a los que se refieren han movido el desarrollo y el progreso de la humanidad desde los primeros contactos entre los seres humanos. Su auge político es la época del Renacimiento y los descubrimientos geográficos realizados por los navegantes portugueses, españoles, ingleses y otros. Gracias a la interacción multicultural se formaron naciones enteras, sobre todo en el continente americano. Todos los países americanos actuales, con escasa excepción, desde Canadá hasta la Argentina y Chile son resultado de la multiculturalidad y diversidad tanto racial y étnica, como cultural y política.

Parece que el término multiculturalidad nació precisamente en este continente, en Canadá, en los años 60 del siglo pasado para describir el estado etnocultural, racial y religioso de aquel país. Oficialmente, en las actas legales, el término se arraigó a partir de los años 1970 como resultado del reconocimiento del fracaso de las políticas de “asimilación” que había intentado realizar el gobierno respecto a las poblaciones indígenas y a los migrantes. Actualmente, en la política y en la educación el concepto de multiculturalidad equivale a la “integración sin asimilación” lo que supone que dentro de un grupo social y político coexisten distintos subgrupos culturales, siempre de manera respetuosa hacia los demás y hacia las reglas, normas y leyes generales.

Respecto al ámbito empresarial, en un mundo globalizado la multiculturalidad desempeña un papel muy importante si no indispensable. Las diferencias culturales, educacionales, religiosas y, en general, sociales pueden tanto aumentar la eficacia del trabajo de un equipo como también ser un obstáculo. En estas épocas actuales los administradores de empresas y los empresarios se ven obligados a ser capaces de utilizar todos los elementos necesarios de trabajo que sean eficaces, y prestar la debida atención a la diversidad de los miembros del equipo de trabajo, sacando de esta todas las ventajas para el bien común y para el bien del negocio. Por el otro lado, los administradores de empresa actuales deben aprender a determinar todas las diferencias socioculturales y saber manejarlas en un ambiente de negocios. De esta manera, las diferentes culturas se convierten en una fuente inagotable de los nuevos conocimientos que permiten lograr el éxito en el mundo actual.

Los resultados de las investigaciones sobre el papel de la diversidad y la multiculturalidad en los negocios y su funcionamiento demuestran que este tipo de diferencias entre el personal en general sube la eficacia del trabajo del equipo completo y, por lo tanto, de toda la empresa. Sin embargo, los miembros del equipo de trabajo tienen que estar conscientes de todos los procesos comunicativos dentro de este tipo de organizaciones humanas. Es decir, el éxito de una empresa consiste, entre otros muchos factores, en las competencias cross-culturales.

Nigel J. Holden, en su investigación Cross-Cultural Management, define los equipos multiculturales como aquellos orientados a lograr un objetivo determinado desde distintas culturas. Las diferencias consisten, entre otros, en los estilos de la interacción personal y en el uso del lenguaje. Estos factores son una especie del balance o desbalance dentro del equipo y el equilibrio depende siempre de la forma de dirigir el grupo.

Las compañías multinacionales exitosas han conseguido su lugar en el mercado global precisamente gracias a su capacidad de utilizar la multiculturalidad y la diversidad de su personal, quien, a su vez, asegura el nivel de flexibilidad y reacción ante las adversidades (comerciales y políticas) necesario para permitir la competitividad. De todo ello se derivan las ventajas de las empresas que contratan personal de distintas culturas. Entre estas ventajas hay que mencionar las ideas nuevas y frescas, las competencias propias de los representantes de diferentes culturas, los diversos puntos de vista, etc. La diversidad cultural se muestra más provechosa en aquellas situaciones donde se requiere determinar el problema y resolverlos de manera más cómoda para todos los implicados.

Los investigadores Snow, Davison et al. describen cuatros características básicas de una cultura híbrida que nace en un ambiente multicultural de negocios:

1. Los objetivos comunes, es decir, las aportaciones a las estrategias de negocios. El determinar estos objetivos comunes permite unir a los miembros del equipo con el fin de lograr estos objetivos, además, ayuda a cada uno de los implicados a comprender sus objetivos particulares y sus capacidades para resolver todos los problemas posibles.

2. El papel individual definido de cada miembro del equipo es esencial en muchos aspectos. Es importante para evitar los conflictos interpersonales. En caso dado, para resolver los problemas ocurridos, la concientización sobre el papel individual son básicos.

3. Las reglas claras e interacción social permiten a los miembros del equipo tener claras las normas del comportamiento en el trato mutuo, en la resolución de eventuales conflictos dentro de la empresa y en la distribución de los recursos y los premios dentro del equipo. Estas reglas son clave del éxito en la mayoría de las situaciones comerciales y laborales.

4. El monitoreo permite la coordinación de los equipos de trabajo que están distribuidos por varios lugares geográficos pero que persiguen el objetivo común dentro de la empresa.

El funcionamiento de los equipos de trabajo multiculturales en las empresas internacionales es uno de los puntos a tomar en cuenta por los psicólogos organizacionales, por los administradores y por los propios empresarios. El manejo y administración adecuados al trabajo de un equipo culturalmente diverso permite eliminar los riesgos relacionados con el mercado global y con el comportamiento en él, con la competitividad entre las empresas y entre los mercados y es una aportación significativa a la interacción exitosa entre los representantes de diferentes culturas, educaciones y modos de vida. Todo ello, al final, es un camino al éxito, tanto individual, como empresarial.

Fuentes:

Early P.C. and Gibson C.B. (2002) Multicultural work teams: a new perspective. New Jersey: Lawrence Erlbaum Assosiates

Snow, C.C., S.C. Davison, D.C. Hambrick, and S.A. Snell, “Use Transnational Teams to Globalize Your Company,” Organization Dynamics, Summer l996.

 

Publicado en la revista Futuro, número 197, 2013

Toma de decisiones y negociaciones

Antón A. Toursinov

negociarTarde o temprano cualquier especialista, cuyo trabajo depende de las relaciones sociales, debe pasar del análisis de las situaciones a la acción. Si esta está motivada por un análisis completo y correcto del problema, la búsqueda de las causas se reduce a simples reflexiones sobre la toma de decisiones adecuadas tanto para la empresa, como para los individuos. Es importante recordar que todas las acciones deben ser motivadas por la necesidad de la reacción adecuada sobre el problema.

La toma de decisiones es una actividad humana intelectual dirigida a la búsqueda de los caminos para lograr el objetivo propuesto, tanto en los negocios, como en la vida en general. De manera más amplia, se puede reducir la definición de la toma de decisiones a la selección de una o más variantes de acción entre todas las posibles. Como ejemplo, la administración (de negocios, pública, etc.) exige la capacidad de la toma de decisiones como la característica principal del profesional. Este proceso está presente en todas las fases de los negocios: desde la decisión de producir u ofrecer algún producto o servicio a la sociedad hasta llevar al mercado este producto o servicio. Todos los implicados en este proceso deben saber tomar decisiones: los jefes, trabajadores, analistas, expertos; la eficacia del trabajo depende de cada uno de los involucrados en el proceso económico del mercado.

En lo que se refiere a la toma de decisiones empresariales, se trata de las soluciones políticas, económicas, financieras, jurídicas, técnicas, mercadológicas, logísticas y, quizá, otras, en las que se sostiene el éxito del negocio. La mayoría de estas decisiones dependen directamente de los administradores que tienen que tratar a otras personas durante todo el proceso productivo. Así, es necesario saber explicar a otras personas (subordinados, colegas, socios, inversionistas, distribuidores, consumidores) el porqué de la solución propuesta. En este proceso se toman en cuenta las preferencias e intereses de todas las partes involucradas, aplicando no solo los meros cálculos, sino también las capacidades lógicas argumentativas.

Uno de los procesos más importantes que requiere la capacidad de toma de decisiones son las negociaciones. Las negociaciones es una actividad basada en la solución de un problema o conflicto y en la que participan como mínimo dos partes. Siempre se supone que los implicados tienen algún punto en común y por esta razón están interesados en resolver la situación de manera conveniente tanto para cada uno de los participantes, como para ambos. En caso contrario, no se trataría de las negociaciones sino de otras actividades de comunicación e interacción humana. Si los intereses coinciden por completo, se trata de la colaboración; mientras que en el caso de las divergencias totales de decisiones, se trata de la competencia, confrontación o una simple lucha de intereses.

Las negociaciones, más allá de lo empresarial, son una parte indispensable de nuestras vidas y de las relaciones interpersonales. Dicho de otra manera, es el camino más cómodo de obtener de los demás lo que uno necesita, pero sin afectar a los demás. No en vano este proceso se considera intelectual y, por consiguiente, requiere una capacidad colosal de la toma de decisiones. finalidades no menos importantes (en algunas situaciones quizá más importantes), como, por ejemplo, discutir con la contraparte un problema de mutuo interés o tomar una decisión conjunta. En cada caso concreto las negociaciones deben cumplir ciertas funciones que el especialista tiene que considerar a la hora de la preparación estratégica basada en la toma de decisiones.

La función informativa (o comunicativa) es propia del intercambio de los puntos de vista, cuando las dos partes aun no están dispuestas a actuar juntos en virtud de la conveniencia para el negocio o para cualquier actividad que estén realizando y desde la cual es importante tomar las decisiones. Esta función consiste en la presentación de los datos, hechos y, si es necesario, opiniones referentes al punto de negociación. El negociador tiene muy claro que el objetivo en este intercambio de puntos de vista no es convencer ni persuadir a la contraparte, sino presentar sus ideas y recibir las de la otra parte. Posteriormente, esta información ayudará a proceder con el análisis de las situaciones y a tomar las decisiones adecuadas.

Otros tipos de las negociaciones pueden requerir la función reguladora y coordinadora que se realizan, a diferencia de la función comunicativa, en los casos cuando ya existen relaciones de interés mutuo entre las dos partes y las negociaciones sirven para tomar decisiones basadas en los acuerdos previamente logrados.

Existen situaciones en las que una de las dos partes accede a negociar, pero sin la voluntad de resolver nada o, incluso, sin intenciones de intercambiar opiniones. Se utiliza este tipo de negociaciones, por ejemplo, para distraer la atención de la contraparte. Son comunes en el ámbito del comercio, cuando a una de las partes le interesa únicamente conocer la causa del éxito de la competencia o de la contraparte.

Existen diferentes tácticas para elaborar el esquema de las negociaciones con el objetivo de tomar  decisiones más apropiadas y de más ventaja para el negocio y para una situación concreta. El proceso de la toma de decisiones, como todo proceso intelectual, requiere una constante práctica y entrenamiento. No obstante, son cuatro puntos esenciales que ayudarán a no desperdiciar el tiempo y desarrollar de manera más cómoda las habilidades de toma de decisiones y, sobre todo, de un buen negociador.

En primer lugar, no se debe olvidar el costo de la decisión tomada. El segundo punto es la garantía del resultado de todo el proceso. A veces el camino más fácil no garantiza el resultado necesario para la empresa o para la persona. El tercer punto son las posibles pérdidas y su viabilidad respecto al resultado garantizado. Y por último, es el éxito global de las decisiones tomadas, el resultado a largo plazo que permita prosperar.

A veces se suele creer que las negociaciones son necesarias para llegar a un acuerdo. Aunque esta aseveración es correcta en general, no se puede obviar otras.

 

Publicado en revista Futuro, edición 193, año XVI, 2012, Guatemala

 

El General Plutarco Bowen en Guatemala

Rodrigo Fernández Ordóñez

“Aquellos que tienen el poder pueden maldecirte para toda la vida con tan solo un escupitajo en la cabeza.” – Plutarco Bowen

 

Este breve ensayo fue preparado originalmente con la intención de remitirle toda la información bibliográfica encontrada en Guatemala sobre el General Plutarco Bowen a su pariente Daniel Bowen García, residente en Guayaquil; pero luego se fue convirtiendo en un diálogo e intercambio de información sobre tan singular personaje. De una simple referencia a su nombre, hecha de paso por el siniestro Adrián Vidaurre en sus memorias, fue surgiendo la interesante figura de un militar joven, inquieto, que prestó su espada en luchas por toda Centroamérica y para llevar al éxito la revolución liberal en su patria, Ecuador.  Agradezco a Daniel Bowen la información que me ha proporcionado y por darme una excusa para  revisitar libros y archivos en busca de pistas sobre la vida de su familiar.

I. Antecedentes.

La llamada Revolución Liberal que entró triunfante en ciudad de Guatemala el 30 de junio de 1871, puso fin a cuatro décadas de dominio conservador en la vida política del país. Esta

General Plutarco Bowen

revolución puso en el poder a García Granados, quien gobernó de 1871 hasta 1873, año en que renunció argumentando su avanzada edad, siendo sustituido por el general Barrios quien gobernaría hasta su muerte en la batalla de Chalchuapa, en la vecina república de El Salvador en abril de 1885 en un intento de forzar la unión centroamericana.

A la muerte del “Patrón”, como se le llamaba a Barrios, le sustituyó al frente del gobierno, Alejandro M. Sinibaldi, primer designado a la presidencia, puesto que no existía la figura de la vice presidencia. Sinibaldi gobernó tres días, entregándole el poder al segundo designado, general Manuel Lisandro Barillas, quien había luchado en las filas de la revolución y ejercido desde entonces varios puestos políticos y quien se impuso en el poder durante el sepelio del general Barrios, amenazando con tomar la ciudad con unas tropas que supuestamente estaban acampadas en las afueras de la capital. Sobra decir que las fuerzas no existían y que su argucia, arriesgada, le generó frutos.

El general Barillas reformó la Constitución Política vigente desde 1879, modificando el período presidencial, ampliándolo a seis años. Se postuló para candidato en las elecciones de 1886 y sin mucha sorpresa resultó electo para el cargo de presidente de la república. Culminó su período el 15 de marzo de 1892 luego de una gestión desastrosa según los críticos, en materia económica.

Le sustituyó el general José María Reina Barrios, sobrino del general Justo Rufino Barrios un hombre progresista que sin embargo, al acercarse el final de su gestión se resolvió a disolver la Asamblea Legislativa el 1 de junio de 1897 y convocó a una Asamblea Constituyente. El período para el que había sido electo originalmente, iniciaba el 15 de marzo de 1892 y debía finalizar el 15 de marzo de 1898. Con este golpe de Estado logró prorrogar su mandato, pues la Constitución prohibía la reelección. La Asamblea Constituyente, reunida en el mes de agosto de 1887 decretó: “El período constitucional del Señor General don José María Reina Barrios terminará el 15 de marzo de 1902.”[1] Sigue leyendo

Saber estudiar

Antón A. Toursinov

books1En las últimas décadas la historia ha acelerado el paso del desarrollo de tal manera que las cosas se vuelven obsoletas en un abrir y cerrar de ojos. La era de la tecnología, en la que estamos viviendo, permite gozar de los aspectos de la vida que antes eran difíciles de conseguir o eran accesibles solo para un círculo selecto de la población. Uno de estos aspectos es la educación superior que, basada en estas nuevas tecnologías, ya no es un dinosaurio rígido de antes, ahora podemos acceder a ella desde cualquier lugar y a cualquier hora. En la actualidad la educación universitaria se ha convertido en una verdadera inversión a largo plazo que vale la pena considerar para mejorar la calidad no solo de la vida personal y profesional, sino del desarrollo del país y del mundo.

Al comenzar los estudios, nos suelen surgir las preguntas: ¿Quién será responsable del éxito o fracaso de nuestra calidad educativa? ¿Cuáles son los beneficios de las clases individuales, a mi ritmo y mi manera, y por qué se nos recomienda asistir a las clases presenciales? Y las preguntas más importantes: ¿qué tan segura es la inversión del tiempo y del dinero en la educación universitaria en la época de la tecnología y cómo combinar el tiempo de trabajo con el de estudios?

Comencemos con la respuesta a la última pregunta. Al entrar en la universidad, es normal y lógico que se nos surja esta duda, tomando en cuenta que la mayoría de los estudiantes de ahora deben combinar su tiempo y saber dividirlo entre el trabajo, la familia, los estudios y, por qué no, la vida social. Es importante en este sentido la correcta planificación del horario basada en nuestras posibilidades reales. Desde el principio, antes de tomar la decisión de estudiar una nueva carrera sin dejar de trabajar, tenemos que contar con las posibilidades reales y considerar que el estudio debe ser constante, diario, planificado y en este proceso no puede haber excusas de ningún tipo.

A menudo se oye a los estudiantes disculparse con el pretexto de “tener que trabajar”, “problemas familiares”, etc., sin embargo, la correcta planificación y la toma de conciencia de que el avance de nuestra educación es nuestra responsabilidad, permiten evitar estos problemas. Además, en uno de los primeros lugares de las prioridades debe considerarse también la inversión económica. Si bien es cierto que se puede tener acceso a las bibliotecas online, a las consultas con el profesor y los compañeros de estudios vía email o chats, a la información digital de cualquier tipo (ya es inversión porque para todo esto hay que pagar la conexión a internet y tener computadoras más potentes), no es posible obviar la compra de mucha literatura tradicional (impresa), los materiales de laboratorio, etc. Todo esto es una inversión, a menudo a largo plazo, pero que vale la pena, y los gastos correctamente calculados, a los que debemos recurrir, ayudan a evitar los contratiempos.

En el transcurso de la carrera universitaria surgen algunos obstáculos. Como dice un refrán, si no tuviéramos problemas, la vida sería aburrida. Por muchas causas el proceso de aprendizaje se ve dificultado y los seres humanos solemos buscar a los culpables de nuestros fracasos, mientras que nos atribuimos a nosotros mismos los éxitos. Pero en la educación universitaria no es así la cosa.

A diferencia de un colegio o una escuela, donde el maestro y los padres son realmente educadores responsables de que el niño haya aprendido algo nuevo, en la universidad el papel del profesor es diferente. Es un guía, un orientador, un tutor quien nos dirige y nos enseña el camino, y nuestra obligación como estudiantes universitarios (gente con conciencia y con cierta experiencia en la vida) es seleccionar y elegir lo que realmente queremos aprender. Es por eso que no hay malas universidades, sino hay malos alumnos quienes creen que solo se aprende tratando con los profesores. Es la razón por la que las clases no pueden ser suficientes para un estudiante emprendedor quien buscará en ellas las referencias a lo que realmente necesita para saber a través de las discusiones y los diálogos.

Algunas veces se puede escuchar o leer las falacias basadas en la idea de que todo se aprende en la práctica y por eso el título universitario es nada más que un papel. Parece que solo a la gente fracasada o perezosa se le ocurren semejantes ideas. El profesionalismo y la preparación de un especialista con el título universitario se basan en la capacidad de argumentación e investigación.  Precisamente las discusiones en las clases son una fuente de la verdad y de la sabiduría. A pesar de los avances de la tecnología que nos permiten estudiar a nuestro ritmo desde cualquier lugar, sea nuestra casa o el trabajo, las clases presenciales en las universidades nunca se descartarán por ser el único camino lógico de aprender a argumentar y a investigar a través de las discusiones y los diálogos. Por esta razón es útil asistir a todas las clases presenciales que se nos propongan, evitar buscar las excusas de faltar a ellas y así aprovecharlas al máximo. Son un ejercicio insuperable del desarrollo de la aptitud de liderazgo y competencia a través de la presentación de ideas y del progreso del talento de superación y actualización de nuestros conocimientos en el futuro.

Estudiar en la universidad nunca ha sido fácil, es un trabajo extra. Tampoco es un derecho sino un privilegio intelectual, al que tienen acceso solamente las personas con criterios establecidos y metas fijas, capaces de ir abriendo el camino para poder cambiar sus propias vidas y a través de ellas la vida de sus familias, sus comunidades y el país en general. Como bien dijo Albert Einstein, nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. Tomemos este aforismo como nuestra meta y así la aventura del saber nunca será un camino lleno de piedras.

 

Publicado en revista Futuro, edición 186, año XVI, 2012, Guatemala

Creatividad e inteligencia

Antón A. Toursinov

La creatividad es propia para todas las personas, pero tal parece que la mayoría ni siquiera sospecha de sus capacidades y nunca piensa en ellas. Sin embargo, una persona inteligente es capaz de despertar estas aptitudes para poder utilizarlas en su vida tanto personal, como académica y profesional. Esto no significa que cada uno de repente pueda ser músico o poeta pero sí puede aprender a encontrar las maneras creativas y no tradicionales de resolver distintos tipos de problemas que se planteen. Este proceso intelectual creativo se llama razonamiento divergente.

El desarrollo de la creatividad depende directamente de la personalidad y de la preparación: cuanto más sabe la persona, le es más fácil analizar el problema desde varias perspectivas. La persona creativa se encuentra en un constante proceso de aprendizaje e intenta conocer no sólo lo que se refiere a su ámbito de actividades sino trata de ampliar sus intereses. Así, una persona creativa es alguien que piensa y razona de manera original y es capaz de tomar decisiones originales.

Para definir el proceso del pensamiento divergente, el sicólogo estadounidense Joy Paul Guilford define seis aptitudes que acompañan la creatividad: fluidez (capacidad para dar muchas respuestas ante un problema, elaborar más soluciones, más alternativas); flexibilidad (capacidad de cambiar de perspectiva, adaptarse a nuevas reglas, ver distintos ángulos de un problema); originalidad (se refiere a la novedad desde un punto de vista estadístico); redefinición (capacidad para encontrar funciones y aplicaciones diferentes de las habituales, agilizar la mente, liberarnos de prejuicios); penetración (capacidad de profundizar más de ir más allá, y ver en el problema lo que otros no ven) y; por último, elaboración (capacidad de adornar, incluir detalles).

Otro sicólogo estadounidense, Ellis Paul Torrance, considera que la creatividad incluye una alta sensibilidad ante los problemas, ante la falta de conocimientos o ante los conocimientos contradictorios; ante las acciones que se deben tomar para determinar los problemas, encontrar las soluciones a base de las hipótesis. La interpretación y la valoración de la creatividad requieren distintos tipos de los exámenes del razonamiento divergente, los cuestionarios sobre la personalidad y el análisis de la propia actividad creativa.

Uno de los especialistas en el razonamiento divergente, el consultor británico Andy Green, pone en práctica distintas técnicas del desarrollo de la creatividad y subraya que estos ejercicios deben corresponder a, por los menos, uno de los siguientes criterios: ayudar a detener temporalmente el análisis crítico; estimular la generación de ideas múltiples; permitir enfocarse en los detalles de la situación o en los problemas; ayudar a combinar los elementos heterogéneos; estructurar la información, elaboración de la idea y la valoración de la situación; apoyar la dirección creativa de los pensamientos; evitar la preocupación; asegurar el tiempo adicional para la creatividad.

A continuación se presentan, de manera resumida, algunas de las técnicas del desarrollo de la creatividad, propuestas por Green. Sigue leyendo

Patrioterismo, globalidad e individuo

Antón A. Toursinov

El siglo XXI a menudo lleva el nombre de la época de globalización. En efecto, ya no es posible que cada país, cada pueblo o, inclusive, cada persona, vivan aislados del resto de la humanidad, sobre todo cuando de los aspectos académicos, económicos y laborales se trata.

Durante la primera mitad del siglo XIX tanto en las artes como en la política nace un movimiento con fuertes raíces nacionalistas conocido como Romanticismo. Su idea central consistía en la independencia de los pueblos, el rechazo al multiculturalismo y la superioridad de una sola etnia en la composición social de la nación. Este patrioterismo es conocido ahora como chauvinismo. Sin ninguna base lógica se establecía que cada pueblo y cada raza tienen sus propios rasgos que les son característicos y que los diferencian de los demás pueblos y de las demás razas. La idiosincrasia se arraigó de tal manera en estos dos siglos de la historia de la humanidad que hasta ahora una gran parte de la población suele apelar a ella en todo el mundo.

Si es latino, es impuntual; el guatemalteco es trabajador, el gringo es emprendedor, el japonés es reservado, el inglés es prepotente, los franceses son buenos amantes, a los italianos les gusta hablar mucho, los suecos son callados, y un largo etcétera. Todos estos prejuicios no tienen ninguna razón lógica sino se basan o en la autopresentación o en las ideas que dominaron las mentes de muchas personas con poca sabiduría por distintas causas.

En el concepto del patrioterismo solo existe la imagen de lo colectivo, lo general, lo colectivo mientras que el centro de atención debe ser un individuo concreto. No hay que ser psicólogo para deducir que cada persona tiene su carácter diferente de los demás, no existe la tal cultura nacional que, en realidad, está compuesta por las culturas que a cada uno de nosotros nos inculcan primero los padres que nos educan y después los centros de enseñanza con sus maestros. La irresponsabilidad tanto de algunos padres como de algunos maestros es creer que el estado (los políticos) hará este trabajo de convertir a un individuo en la parte de una cultura colectiva. ¡Grave error!

¿Cuántas veces se puede escuchar las frases como “el profesor es un europeo y no entiende nuestra cultura” o “el fulano vino acá y nos impone las normas que son buenas en su país pero acá no funcionan”? Detrás de estas frases se ocultan las autojustificaciones del mal actuar y de la incompetencia real de los que se quejan y se hace creer que el profesor, el jefe o el “extranjero” es mala persona y nos está haciendo la vida imposible solo porque somos diferentes. Con la mentalidad basada en la idiosincrasia no es posible prosperar debido a que se buscan las razones que justifiquen nuestros rasgos negativos y rechacen lo verdadero positivo.

Si ponemos como ejemplo dos países tan lejanos pero a la vez históricamente parecidos como los EE.UU y Australia, veremos que el individuo (y no una etnia o un pueblo predominante) es la base de la sociedad. Eso significa que la educación se centra en la persona y no en lo colectivo. Quizá por eso nunca escucharemos allá sobre “nuestra cultura estadounidense” o “cultura australiana” sino las características individuales de cada persona. Hay quienes refuten diciendo que son estados jóvenes por eso no crearon su cultura y su idiosincrasia, pero es otra idea falsa. 200 años (más que muchas naciones latinoamericanas, africanas y europeas) es más que suficiente para crear la idiosincrasia. No obstante, en lugar de ella lo que se creó allá y les ayudó a prosperar no es la idea de una integración cultural o religiosa sino la integración personal e individual en la sociedad y el valor del individuo.

Es demás recordar el nacismo y el fascismo alemán, italiano, japonés cuyos orígenes no solo están en el Romanticismo europeo sino en complejos personales de sus ideólogos. La idea de la supremacía de una nación en el mundo, de un grupo étnico dentro del propio país, su papel “histórico” en la humanidad y, por ende, sus “derechos” sobre los demás es tan carente del sentido común como enfermizo. Estas pseudoideas estaban destinadas al fracaso desde su concepción.

La era en la que vivimos exige la globalización. No es una elección, es un hecho. Los que se oponen a ella, buscan arraigarse en el pasado. Pero hay que recordar que la historia (en griego “cuestionar”) enseña a no cometer los errores del pasado y progresar. El progreso es marcha adelante, en el tiempo no es posible retroceder, solo queda asumir lo negativo (y lo positivo) y sacar conclusiones para un futuro. Sin embargo, como vemos en la actualidad, esta capacidad de razonamiento no le es dada a todos. Por eso resurgen y renacen las ideas descabelladas del nacismo, del chauvinismo y otras tantas.

Los ámbitos académico y empresarial no pueden existir sin la globalización, sin la universalidad y sin la integración de todos los implicados en ellos, sin importar su origen étnico, racial, cultural y nacional. El conocimiento es universal por naturaleza por ello es sumamente provechosa la globalización para generar las nuevas ideas, los nuevos conocimientos, los nuevos modelos de producción y, al final, los nuevos mercados. Al fin y al cabo todo esto trae beneficio para todos: para cada individuo, para sus países y para la humanidad en general.

No se puede olvidar de que el bien común no es otra cosa sino la suma de los bienes individuales.  Es la razón por la que la idiosincrasia y las ideas nacionalistas son carentes de sentido.  El éxito de un individuo lleva al éxito de una comunidad y no es al revés.  La integración consiste en buscar los nuevos horizontes personales, laborales, académicos para el provecho personal lo que al final significa que será beneficioso para la familia y para la sociedad.  Abogar a las características culturales significa buscar excusas para el retroceso, estancamiento y mediocridad.

Publicado en revista Futuro, edición 196, año XVII, 2013, Guatemala.